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14 Sep
2011

Mileto, un viaje a la antigüedad en el oeste de Turquía

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Stoa en la Vía Sacra

Stoa en la Vía Sacra

Conocida -de algún modo- por el célebre Tales de Mileto, considerado el primer filósofo de la historia occidental, Mileto es una de las ciudades más antiguas del mundo. Ubicada en la costa occidental de Anatolia, más precisamente en la actual provincia turca de Aydin, su existencia se remonta a la Edad del Bronce, en el siglo XVI a.C. Si bien Homero asegura que los fundadores fueron los carios, habitantes de una región histórica que hoy se sitúa en el sudoeste de Turquía, diversas cerámicas y otros objetos hallados en excavaciones sostienen la presunción que la rotula como uno de los Pueblos del Mar.

A propósito, el mar juega un papel determinante en la evolución de Mileto. Su mayor trascendencia se genera a partir del auge de la inmigración jónica, época en la que se convirtió en una pieza muy importante en el aspecto comercial debido a su conexión con otras poblaciones del Mar Egeo. Lo cierto es que esta popularidad derivó en un saqueo -por parte de los persas- que la devastó y obligó a su reconstrucción, en el siglo V a.C. Desde ese entonces hasta el tiempo de los romanos, Mileto atravesó sus mejores momentos. Sin embargo, los aluviones del Río Meandro la afectaron muchísimo, disminuyendo notablemente su importancia y riqueza; lo mismo sucedió con las localidades de Éfeso y Priene.

Cuna de científicos y filósofos, Mileto cuenta con atractivos arqueológicos muy interesantes para conocer y recorrer. Uno de los primordiales es la Mezquita de Ilyas Bey, que fuera construida en 1442. Emplazada junto a las Termas de Faustina (dedicadas a la esposa de Marco Aurelio, en el año 164 d.C.), su estilo remite claramente a los inicios de arquitectura otomana. Vale la pena percibir de cerca la calidad del trabajo, sobre todo en lo que refiere a las piedras talladas que relucen en el templo y a la decoración de su mampostería.

Teatro de Mileto

Teatro de Mileto

Otra de las citas inevitables tiene que ver con el Teatro de Mileto. Levantado en el siglo IV a.C., después de que Alejandro Magno derrotara a los persas, realmente sorprende el gran estado de conservación en el que se encuentra. Con capacidad para 15.000 espectadores sentados, aún pueden observarse los destellos del palco imperial, las galerías subterráneas y las fabulosas vistas panorámicas de la antigua ciudad y su puerto que ofrecen las gradas más altas.

Lejos del ruido y los tumultos que dominan la escena de muchos destinos turísticos del mundo, Mileto regala paz y tranquilidad a cada paso. Uno de los más fieles reflejos de ello es la Vía Sagrada. En definitiva, los restos de ésta, que tienen su inicio en la Puerta del Puerto (columnas dobles que marcaban la separación del puerto) y cruzan la ciudad hasta comenzar la ruta hacia la localidad de Didyma durante unos 20 kilómetros.

Pero los sitios que merecen una visita en Mileto no se limitan a lo detallado anteriormente. También se destacan el Delfinion, considerado el templo principal de Mileto, edificado para Apolo Delphinios, “protector de los barcos y los puertos”; la Iglesia de San Miguel, construida en el siglo VI d.C. a partir de los restos de una sinagoga del período romano; ágoras, castillos y otros tantos templos, algo menos afamados que los ya mencionados.

Por último, cabe señalar la presencia de otros atractivos que -ineludiblemente- deben formar parte de la agenda de cualquier viajero que decida incursionar en esta especie de viaje en el tiempo: los Almacenes de Trigo, la Cámara del Concejo, el Gimnasio, la Puerta del Ágora, el Monumento del Puerto y su entrada, y la Puerta de los Leones. Tanto el Gimnasio como la Puerta del Ágora (cercana al Templo de Atenea, uno de los monumentos históricos que resaltan en la ciudad) datan del año 150 a.C. Además, se suma un pequeño museo en el que se exhibe todo tipo de restos arqueológicos descubiertos a lo largo y a lo ancho de la zona.

Cómo llegar y horario de visita
Mileto se halla aproximadamente 30 kilómetros al sur de Söke, en la provincia de Aydin, al oeste de Anatolia y próxima al Mar Egeo. Entonces, desde Söke, es posible llegar sin problemas y en poco tiempo. La otra opción, emprendiendo el recorrido en Didim, brinda la alternativa de disfrutar el encanto de distintos pueblos rurales, verdaderamente pintorescos. Finalmente, desde la popular Éfeso, la distancia alcanza los 40 kilómetros.

Estas fabulosas ruinas milenarias pueden ser visitadas cualquier día de la semana. Durante el verano, de 8.00 a 18.30; y en invierno, el horario de cierre se acorta a las 17.30. En general, los precios son muy bajos y giran en torno a los 5 euros.



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