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15 Jul
2010

Los baños turcos: no sólo culto al cuerpo

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Un baño turco, también conocido como Hammim o hamam, es un baño de vapor en el que se limpia y relaja el cuerpo. Su uso se ha extendiendo en la cultura occidental como una actividad de relajación y culto al cuerpo, pasando a  convertirse en lo que denominarlos ‘spa’.

Se trata de una variante húmeda de una sauna, un baño de calor húmedo en el que se combinan cuatro elementos básicos que son calor seco, calor húmedo, frío y masaje y en el que la temperatura no es constante. El suelo está a una temperatura de entre 20 y 25 ºC, entre un metro y metro y medio sube a los 40 ºC y a por encima del metro y medio se alcanzan los 50 ºC . Así, estos elementos estimulan y limpian el cuerpo mejorarando la salud de la persona.

Primero se accede a una sala tibia o fría en la que hay un flujo continuo de vapor para que el cuerpo se relaje; estos vapores se generan gracias al agua caliente que circula a través de tuberías ubicadas en las paredes de la sala. A continuación se pasa a un cuarto caliente para que el cuerpo sude bien y poder tomar después un baño frío en la piscina para que así el cuerpo vuelva a su temperatura normal. Seguidamente se recibe un masaje y se pasa al cuarto de enfriamiento para un período de relajación.

Hammam

Hammam - hararet

Históricamente han desempeñado un papel importante entre las culturas del Medio Oriente, desde los romanos hasta los turcos, pasando por los bizantinos.

  • Se utilizaban como punto de reunión social, ritual de baño y como expresión arquitectónica.
    Como lugar de encuentro social en época del sultán, las mujeres que pertenecían al harén del palacio iban a los baños acompañados por sus sirvientes en una gran ceremonia haciendo gala de sus toallas bordadas y zapatillas incrustadas de nácar y pasaban horas en la sala caliente. También era el sitio perfecto en el que las mujeres mayores buscaban a las posibles novias y futuras esposas para sus hijos. Para los romanos era donde los ciudadanos cuidaban su higiene al tiempo que ponían en común ideas y comentarios sobre las cuestiones relevantes de su tiempo.
  • El ritual del baño turco es en realidad complejo y está cuidado hasta el último detalle. Sería necesario familiarizarse con algunos términos. El pestemal es una tela que cubre el cuerpo del usuario. Las takunya son los zapatos de madera que se usaban y que ahora han sido reemplazadas por zapatillas de plástico. Tarak kutusu era una caja de cobre o de oro en la que se guardaban el jabón, champú y otros utensilios que se utilizaban durante el baño. Tas es la palangana de cobre para bañarse. Aunque algunos de estos elementos ya no se usan los que sí se siguen utilizando incluso se pueden comprar en los bazares.
    Antiguamente había un hamam distinto para cada sexo, eran construcciones separadas. Actualmente tanto hombre como mujeres van al mismo lugar pero en diferentes horarios, normalmente. La mayoría de los baños fueron construidos durante la época del Imperio Otomano; treinta y tres de ellos por el renombrado arquitecto Mimar Sinan. De hecho los europeos los conocieron debido a su contacto con los otomanos y fueron bastante populares durante la era Victoriana.
  • Arquitectónicamente, si se mira un baño turco desde el exterior puede verse un perfil de cúpula con los cristales que orientan los rayos de luz solar hacia dentro.
    Ya en el interior, nos encontramos con el Camekan es donde se realizan los preparativos. Es una sala cuadrada con pequeñas fuentes y camerinos para cambiarse la ropa. Pasando ya a la zona de baño, la primera y cuarta sala a las que se accede se llaman Sogukluk y es la sala fría. Después se pasa al hararet, que es una estancia grande y caliente con forma rectangular que presenta en el centro una enorme piedra de mármol llamada Gobek Tasi. Bajo ella están los hornos que calientan la sala. Lo normal es tumbarse sobre esta piedra para calentarse y comenzar a sudar y/o para recibir un masaje fortísimo ofrecido por el Tellak, el hombre que da los masajes, o para que le frote con un guante duro o Kese. Cuando ya se ha sudado demasido se pasa a unas pequeñas salas donde se pude disfrutar de un baño frío.

Hoy en día aún pueden encontrarse en Estambul algunos de estos primeros e históricos baños como por ejemplo el Galatasaray Hamami en la parte moderna, el Çemberlitas Hamami (o Suleymaniye Hamami) en la parte antigua de la ciudad o el de Cagaloglu a tan solo 300 metros de la Basílica de Santa Sofía y que se construyó durante el siglo XVIII (ha sido escenario de películas y reportajes).

Aunque se trata de un hábito saludable las personas con tensión alta, algún trastorno circulatorio o enfermedad cardíaca deben consultar a su médico antes de adentrarse en un hamman.

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