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17 Sep
2010

La Mezquita Azul o Mezquita del Sultan Ahmet

Publicado en: |

Muchas personas piensan que el lugar más impresionante de Estambul es la Mezquita del Sultán Ahmet también conocida popularmente como Mezquita Azul (Sultanahmed Camii, en turco), debido a que fue él quien encargó su construcción. Para otros, la excesiva presencia de turistas estropea la belleza de este templo, aunque nadie puede negar que su construcción y su ubicación son muy especiales
La mezquita se levanta en el barrio de Sultanahmet, separada de Santa Sofía por un hermoso parque ajardinado, muy cerca de los monumentos que aún se conservan del antiguo hipódromo romano y no demasiado lejos del Palacio Topkapi. .

Tras una serie de derrotas militares y para animar tanto al ejército como a los ciudadanos, Ahmet I decidió encargar a Mehmet Aga, discípulo y ayudante principal del gran arquitecto imperial Sinan, que ideara una mezquita impresionante que halagara al propio Alá. Así, entre 1609 y 1616, se fue levantando este templo, para lo que hubo que ir expropiando diferentes palacetes que se encontraban en ese lugar e, incluso, abrir las arcas del Tesoro de los sultanes para financiar esta majestuosa obra. En estos años, también se construyeron junto con la mezquita otros edificios que completaban su uso religioso: una madraza, un asilo, una fuente, un alojamiento para caballos y un külliye, un complejo social y religioso en el que posteriormente fue enterrado el propio Ahmet I.

Mezquita de Sultan Ahmet

Mezquita de Sultan Ahmet

El nombre de Mezquita Azul se entiende muy bien cuando uno se acerca a ella. Tiene 21.043 azulejos de color azul traídos desde la ciudad de Iznik y que decoran la cúpula y la parte superior de la mezquita con motivos de flores, frutas y árboles. Fueron pulidos en los talleres del Palacio de Topkapi, junto con las decenas de alfombras que cubren sus suelos, aunque estas últimas han sido sustituidas en los últimos años por algunas piezas de menos valor para poder preservarlas. Las nuevas alfombras son donaciones de los fieles y son sustituidas a medida que se van desgastando.

El patio exterior de la mezquita, que tiene cinco entradas, ya da muestras de lo que podemos encontrarnos en su interior. Hay varias fuentes de abluciones, aunque la más espectacular se encuentra en el centro del patio; tiene forma hexagonal, con varias columnas y pequeñas cúpulas que completan el peristilo.

También desde el exterior destaca de la Mezquita Azul la presencia de seis minaretes. Esto creó en su día mucha polémica puesto que, hasta entonces, sólo La Meca poseía este número de minaretes; para acabar con las discusiones, se decidió construir un séptimo en La Meca, devolviendo a esta mezquita su importancia dentro del Islam. Los cuatro minaretes de las esquinas de la Mezquita del Sultán Ahmet con forma de lápiz y estriados tienen tres balcones con ménsulas, mientras que los del patio sólo dos. Estas torres no están exentas de leyendas, que aseguran que la primera idea de Ahmet I fue construirlas íntegramente en oro, pero, al ver su coste, el arquitecto tuvo que conformarse con aumentar su número hasta seis.

Considerada la última gran mezquita del periodo clásico otomano, este templo mezcla elementos bizantinos con la arquitectura islámica tradicional, lo que ofrece un magnífico conjunto tanto en su exterior como en su interior.

Cúpulas del interior de la Mezquita Azul

Cúpulas del interior de la Mezquita Azul

La cúpula central tiene un diámetro de 23,5 metros y una altura de 43 metros, descansando sobre cuatro arcos ojivales y cuatro pechinas planas y sostenida por cuatro grandes columnas. Su interior, perfectamente iluminado por la luz que entra a través de sus 260 ventanas y sus lámparas de araña colgadas en el techo, cuenta con algunas piezas especiales. Una de ellas es el mihrab construido con mármol y piedra negra traída de la ciudad santa de Kaaba, mientras que la talla del minbar, una especie de púlpito, es muy delicada. Frente al minbar, se encuentra un lugar copiado de La Meca, mientras que la parte izquierda está la galería imperial en la que rezaba el sultán. Asimismo, en varios lugares de la mezquita existen caligrafías con versículos del Corán y sentencias de Mahoma; buena parte de estos textos fueron escritos por Seyyid Kasim Gubari, considerado el mejor calígrafo de esa época.

La entrada a la Mezquita Azul es gratuita, aunque, como en cualquier otro templo musulmán, se deben seguir unas normas: hay que descalzarse a la entrada y llevar las piernas tapadas (pantalón o falda largos) y las mujeres, además, deben taparse los hombros y el pelo; en el caso de que no se lleve un pañuelo propio, trabajadores de la mezquita ofrecen a la entrada trapos para poder cumplir esta normativa. La mezquita está abierta 24 horas, aunque no puede ser visitada durante las horas de rezo. Este horario permite organizar bien la entrada, para evitar las típicas colas de cientos de turistas ávidos de conocer de cerca esta magnífica obra, una de las primeras imágenes que llegan a la mente cuando se piensa en Estambul.



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