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24 Dic
2010

Fethiye: los orígenes de la enigmática Licia

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La mitología licia sitúa el origen de la antigua Telmessos (actual Fethiye) en una de las innumerables aventuras amorosas del dios Apolo. Éste, encaprichado de la hija menor del rey de Tiro, se transformó en un cachorro de perro para ganarse el cariño y la confianza de la joven. Tras retomar su aspecto de atractivo hombre, enamoró a la princesa llevándosela a un paraje retirado, donde juntos concibieron a su hijo Telmessos, del cual esta tierra heredó su nombre.

Fethiye se halla en la provincia turca de Mugla, abrazada por la espectacular bahía homónima y levantando sus cimientos sobre la ladera del Monte Mendos, en plena Anatolia.

Vista de Fethiye

Vista de Fethiye

Sin lugar a dudas, y a pesar del amplio historial de culturas en su haber (griegos, romanos, bizantinos y otomanos), la enigmática civilización de Licia ha marcado fuertemente a esta región desde que se establecieran allá por el siglo V a.C. La fuente literaria más antigua en la que aparece mencionada Telmessos (Fethiye) es el poema griego por excelencia: “La Iliada” de Homero. En ésta los licios aparecen como aliados de los troyanos en la épica guerra. Historiadores griegos como Herodoto (484 a.C- 425 a.C.), o romanos como Plutarco (50 d.C.- 120 d.C.) y Plinio el Viejo (23 d.C.-79d. C.) también hablaban de estas gentes con admiración pues, a pesar de ser “bárbaros”, se presentaban como un pueblo rico, trabajador y fiero en la defensa de su libertad, su lengua y su tradición. No en vano fue el único pueblo de la costa mediterránea que se resistió al avance del Imperio Romano hasta nada más y nada menos que el año 43 d.C.

Las campañas arqueológicas llevadas a cabo durante el siglo XIX sacaron a la luz importantes vestigios de ésta y otras civilizaciones. En 1950 la ciudad fue víctima de un terremoto que asoló prácticamente todo el territorio. Muchas de las importantes arquitecturas quedaron reducidas a escombros. Pero asombrosamente el legado licio permaneció en pie casi por completo y sus famosas tumbas aún resisten el paso del tiempo.

Bahía de Fethiye

Bahía de Fethiye

Este desafortunado acontecimiento ha servido en cambio para construir una nueva y moderna ciudad que destaca por ser un destino vacacional veraniego de referencia. El turista elige Fethiye como lugar de alojamiento gracias a sus competitivos precios y la hospitalidad de sus gentes. Al mismo tiempo goza de una estupenda comunicación con las paradisíacas playas de naturaleza salvaje de: Olüdeniz; Calis; o Patara, la más extensa en longitud de toda Turquía.

En la Bahía de Fethiye el visitante puede practicar submarinismo o embarcarse en un mini-crucero que parte por la mañana y regresa al atardecer, recorriendo las “doce islas”, también conocida como la “Ruta turquesa” o la “Ruta licia”.

Para los amantes de la naturaleza existen imponentes paisajes como los del Cañón de Saklikent (“ciudad oculta”) de 300 metros de profundidad y 18 kilómetros de largo. El agua que fluye por estas rocas desde hace miles de años ha formado una piscina natural de propiedades curativas debido a su alto nivel de azufre y un majestuoso cañón desde donde los más intrépidos practican parapente.

Pero existe además un Fethiye legendario plagado de lugares que nos sumergen en su historia del que cabe destacar las Tumbas licias del siglo V a.C. El secreto de su espléndida conservación se encuentra en la naturaleza misma de su arquitectura, en plena roca y con un estudio técnico de los elementos impecable. Son alrededor de mil ochenta y cinco tumbas que los arqueólogos han clasificado en función de distintas tipologías:

  • Tumbas monumentales
  • Tumbas-pilar: un monolito que se va estrechando en la parte superior, con dos cámaras y ricamente decoradas con relieves.
  • Tumbas-sarcófago, también profusamente decoradas con relieves.
  • Tumbas excavadas en la roca: las más numerosas. Forman galerías de celdillas en la pared de la roca.

Las más suntuosas presentan elaboradas fachadas que recuerdan las viviendas-tipo de la civilización licia o fachadas de templos. En muchas de ellas se encuentran inscritas “maldiciones” con el fin de evitar que los saqueadores de tumbas hicieran estragos en ellas.

De entre todas llama especialmente la atención la Tumba de Amintas, rey de Telmessos. Su entrada reproduce con absoluta fidelidad la estructura de un templo: dos columnas de orden jónico “in antis” y una estructura arquitrabada compuesta por un friso y un frontón trabajados en relieve.

Playa de Oludeniz

Playa de Oludeniz

Igualmente interesante para conocer la cultura de la ciudad es adentrarse en sus costumbres, fiestas y gastronomía. Destaca la festividad de la Migración del ganado, celebrada a principios del verano. Los pastos frescos de las montañas son el lugar idóneo para que el ganado pase los calurosos meses estivales. Esta costumbre ancestral se convierte en toda una fiesta en la que colabora todo el pueblo: las muchachas preparan sus mejores ropas, los jóvenes limpian sus armas y los caballos del cortejo, las ancianas preparan los adornos y la comida y los pastores ponen campanas nuevas a sus ovejas. La caravana inicia la peregrinación a las montañas siguiendo una ruta que pasa por los lugares más emblemáticos de Fethiye. Por el camino se cantan canciones, se baila y al final del periplo se organiza un banquete donde se pueden probar algunos de los platos más exquisitos de la gastronomía local: el Sac Boregi, una masa rellena de queso, perejil, cebolla y puerros; el Keskek de carne; el Diritme, un guiso de montaña a base de garbanzos y judias; o el Sütlac, similar a un arroz con leche y que suele servirse en bodas o reuniones sociales como agradecimiento a los invitados.

No debe dejar de visitarse paraísos cercanos como: la ciudad fantasma de Kayaköy; el Castillo de Marmaris, del siglo V a.C y reconstruído en 1522; la isla de Rodas, a la que se llega facilmente a través del “sea-bus Fethiye-Rodas” que sale del puerto.

El aeropuerto más próximo es el de Dalaman, a unos 50 kilómetros. Además Fethiye cuenta con una buena red de carreteras para recorrer la provincia de Mugla a través de la autopista de Izmir-Mugla o la carretera de Antalya-Fethiye.



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