23 Abr
2012

Erzurum - Turquía

Publicado en: |

Ciudadela de Erzurum

Ciudadela de Erzurum

Erzurum: situación geográfica, y un poquito de historia

Por el nombre de Erzurum se conoce la provincia más grande de Anatolia (y la cuarta más grande del país en general). Situados en el extremo este de Turquía y a unos 1.900 metros de altura, los casi 25.000 km2 de su superficie total colindan con las provincias de Kars y Agri (por el lado este), Ardahan (noreste), Rize y Artvin (norte), Erzincan y Bayburt (oeste) y Mus y Bingöl (sur). Su capital también recibe el nombre de Erzurum, y se trata de uno de los destinos que quizás no se cuente entre los principales para el turista que viaje al país de la media luna, pero no por ello se antoja menos fundamental, debido a su gran riqueza y relevancia histórica.

Durante toda su existencia, la zona en que se alza Erzurum ha sido habitada por diversas culturas desde tiempos de los hititas. Árabes, persas y bizantinos vieron en el lugar un importante referente para las rutas comerciales de Asia Menor, a cuyas tensiones y conflictos sucedieron diversas dinastías que también tuvieron que lidiar con el interés de georgianos y selyúcidas, hasta que el sultán Süleiman II conquistó definitivamente la ciudad en el año 1201. Después fue el turno de los mongoles, que asediaron la ciudad hasta hacerse con ella en 1242, y no fue hasta 1514 cuando los otomanos se hicieron con ella. Entonces, Solimán el Magnífico hizo de Erzurum una de las más importantes bases militares de la región, que pese a ello no logró evitar tensiones sociales (con Irán principalmente).

Más adelante, los rusos la capturaron (1829) y sólo la devolvieron al imperio otomano a principios del 1900, cuando sirvió de base militar durante la guerra de la independencia turca.

 

El legado: qué se puede ver en Erzurum

Con tanto bagaje histórico, lo primero en llamar la atención es el contraste que se da entre diferentes culturas, así como entre lo antiguo y lo moderno. De hecho, entre sus varios focos de interés, uno de ellos es la que se presenta como más antigua de las mezquitas, llamada Ulu Camii y edificada en 1179. Sin embargo, a escasos metros de ella se encuentra la imponente cúpula central de la Lala Mustafa Pasa Camii, que se construyó en 1563.

Minarete

Cifte Minare Medresi

Por otra parte, en la plaza de la calle Gürcu Mehmet Sokagi se pueden encontrar cuatro mausoleos en diferentes estados de conservación, siendo el del Emir Sultan Türbesi el más relevante.

Y en la parte oeste de la ciudad brilla con luz propia el minarete inacabado de la madrasa de Yakutiye, que data del 1308 y por tanto se edificó durante el reinado mongol. Su fachada selyúcida es impresionante, tan fina y ricamente decorada como su interior, donde además se encuentra una pequeña exposición de objetos encontrados durante las labores de restauración.

Sin perder esa tónica de batiburrillo de culturas, a poca distancia de la madrasa se puede ver un hipogeo romano, y algo más adelante, una escuela coránica construida en el año 1253, el Cifte Minare Medresi, que es sin duda el edificio más representativo de Erzurum. Reconvertido a museo, consta de una imponente fachada cuyo interés monopoliza la presencia de dos minaretes a cada lado de la gran puerta de entrada, revestidos de azulejos.

Una última recomendación: a poca distancia del centro de Erzurum se encuentra el pueblo de Tortum, un encanto de lugar donde se puede ver un maravilloso lago a cuyas aguas cae una cascada sobrecogedora.

 

Recursos naturales: la otra gran baza de Erzurum

Dos detalles más sirven para comprender la importancia de Erzurum a varios niveles. Por un lado, merece la pena mencionar que costa de grandes yacimientos de sal, manganeso y otros minerales, así como de la piedra oltu (utilizada para funciones puramente decorativas).

Por otro, destaca la relevancia que le supone encontrarse a casi 2.000 metros sobre el nivel del mar. Y es que en la misma región de Erzurum, a tan sólo 2 kilómetros de su capital, se encuentra una de las estaciones de esquí más importantes del mundo. Palandöken, con sus más de seis kilómetros de de pistas, es uno de los lugares más apreciados por los fanáticos de este deporte, puesto que no solamente dispone de nieve durante largos periodos de tiempo, sino que goza de particularidades muy distintas a las estaciones acostumbradas (ya sean nacionales o alpinas): por sus condiciones climáticas, su escasa explotación y la poca cultura de esquí que tienen los habitantes de Turquía, sus pistas son descritas por los expertos como salvajes, como si el encuentro hombre-naturaleza adquiriese aquí cotas impensables. En definitiva, húmedo deseo para los más aficionados.



Otros artículos similares


Comentarios

Dejar un Comentario en Facebook...

Buscar en el blog

Últimas entradas

Archivo

Más información