26 Oct
2010

El Mar Negro

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Bulgaria, Rumania y Turquía, junto con Rusia, Ucrania y Georgia, tienen una cosa en común que les une de una manera inexorable: el mar Negro. Todos estos países son bañados por sus aguas, cuya salinidad es bastante baja, a pesar de tratarse de un mar interior, por lo que bañarse aquí es un verdadero placer.

Este mar separa Europa de Asia con una frontera natural y está conectado con otros mares por diferentes estrechos; así, el estrecho del Bósforo lo conecta con el mar de Mármara, el estrecho de Dardanelos con el mar Egeo y el estrecho de Kerch con el mar de Azov.

Amanecer en el Mar Negro

Amanecer en el Mar Negro

Su importancia geoestratégica ha sido reseñada a lo largo de la historia y es que, ya para los griegos, su “ponto euxino”, lo unía a otras civilizaciones por mar y su control era importante para ganar tranquilidad.

Con una superficie de 436.400 kilómetros cuadrados, una profundidad máxima de poco más de 2.200 metros y una longitud máxima de este a oeste de 1.175 kilómetros, por estas aguas han surcado barcos pesqueros durante muchos siglos, aunque también ha sido utilizado para la guerra y, en la actualidad, se realizan incluso pequeños cruceros por aquí. Hoy en día, también es un medio de transporte internacional más, ya que son varias las compañías, como Intershipping, Istanbul Fast Feries o ICAR Tours, las que ofrecen estos viajes. La frecuencia y el precio varían mucho dependiendo del viaje que se desee realizar y la época del año, por lo que es conveniente informarse antes de emprender el viaje hasta estos países, para no quedarse en el puerto en espera de un barco que pudiera tardar muchos días en salir.

El mar Negro, lugar en el que desemboca, entre otros muchos, el río Danubio, no está exento de leyendas. Las primeras están relacionadas con su peculiar nombre, ya que, por supuesto, sus aguas no son de este color. Hay algunos que defienden que esta denominación viene dada porque se trata de un mar complicado, de fuertes corrientes e inesperados cambios, por lo que su navegación no siempre es sencilla. Sin embargo, son más los que aseguran que simplemente es una derivación de la manera en la que los turcos denominaban, antiguamente, al norte (negro) y al sur (blanco) y es que, para ellos, el mar Negro era su “Kara Deniz”, mientras que el Mediterráneo era su “Ak Deniz”. La traducción literal al francés como “Mer Noire” fue la que se propagó por todos los países europeos.

Aunque Odessa en Ucrania y Estambul en Turquía son quizá las ciudades más conocidas en el entorno del mar Negro, son muchos los puntos que hacen interesante y variada la visita a este lugar. El turismo en el mar Negro está creciendo y potenciándose e, incluso, en la quinta Conferencia Internacional de la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro celebrada recientemente se abordó el desarrollo de nuevas infraestructuras turísticas en la zona para aumentar el número de visitantes.

Una de las características comunes es su clima benigno. Los veranos son suaves con unas temperaturas que rondan los 25 grados centígrados y unas brisas que reducen la sensación de calor, por lo que es agradable tumbarse en sus playas a descansar; igualmente, hay bastantes turistas que se animan a bucear por sus aguas en cursillos, con material y profesores perfectamente preparados. En invierno las temperaturas bajan, aunque es raro ver nieve en estos lugares y las fotos de sus aguas heladas son simples anécdotas.

Playas del Mar Negro

Playas del Mar Negro

Y es que, aunque para el turista occidental el mar Negro es todavía un lugar a descubrir, son muchos los europeos orientales o los turcos del lado asiático del país los que se animan todos los años a veranear en este lugar. En esta época, los complejos hoteleros y los restaurantes están a rebosar y ciudades como Burgas o Varna en Bulgaria, Constanza en Rumanía o Rize en Turquía se vuelven muy populares y animadas con sus calles repletas de gente.

Sin embargo, fuera de la temporada alta, también es interesante acudir a visitar estas ciudades, ya que, aunque el reclamo de la playa casi desaparece, pueden visitarse lugares que sorprenderán al turista. Así, por ejemplo, Varna cuenta con un yacimiento arqueológico de primer nivel con su necrópolis fechada en los años 4.600-4.200 a.C., mientras que Trebisonda, en la parte noreste de Turquía, ofrece construcciones tan interesantes como la iglesia de Santa Sofía o la Divina Sabiduría o su casco antiguo en la colina de Trapeze en el que aún se conserva parte de sus murallas medievales.

El mar Negro ofrece, por tanto, muchos puntos interesantes repartidos a lo largo de sus costas que harán las delicias de aquellos que se animen a conocerlos.



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