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28 Oct
2010

Didim, bajo los ojos de Apolo

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Situada en la costa oeste de Turquía, Didim es una ciudad que, por sí sola, ha conseguido hacerse un hueco importante dentro del turismo de este país. Pero no sólo acoge a visitantes turcos, sobre todo de la zona de Ankara, ya que cada día son más los extranjeros, principalmente británicos, que acuden a este lugar; incluso son bastantes los que se han comprado una segunda residencia aquí.

Didim, en la parte asiática de Turquía, se encuentra a 123 kilómetros de la urbe de Aydin, la capital de la provincia en la que se ubica. Quien decida acercarse a esta localidad en avión debe aterrizar en el aeropuerto internacional Izmir Adnan Menderes Havalimani y, desde aquí, acercase por tierra hasta Aydin en una autovía de reciente construcción de seis carriles que permite llegar a la capital en una hora aproximadamente. Posteriormente, se debe coger desde Aydin la carretera hasta Didim. Quien prefiera llegar hasta Didim desde el sur, puede hacerlo a través del aeropuerto de Bodrum.

Templo de Apolo

Templo de Apolo

Aunque las playas de arena dorada, su buena temperatura y sus muchas horas de sol anuales son sus principales reclamos turísticos, Didim tiene mucho más que ofrecer que horas en la toalla o la hamaca. No en vano, esta localidad fue levantada en las ruinas de la antigua ciudad de Didyma, de la que todavía conserva alguna estructura del templo de Apolo. Esta construcción jónica mantiene imponentes hacia el cielo sus columnas, entre las que se sigue contando la bonita leyenda entre el dios Apolo y la ninfa Dafne y las insistentes promesas de amor del primero ante las continuas negativas de la segunda. Realmente, el templo y la zona del oráculo original fueron destruidos durante las guerras persas, aunque se produjo una reconstrucción posterior que es de la que hoy se conservan sus ruinas.

El templo de Apolo era parte del entramado religioso de la antigua ciudad de Mileto, que se encuentra a unos 20 kilómetros. Actualmente, aún se puede recorrer esta distancia a través de la ruta que era conocida como “vía sagrada a Didima”, aunque buena parte de las estatuas que la decoraban se encuentran hoy en el British Museum de Londres desde que Charles Newton se las llevara a Inglaterra en el siglo XIX.

La costa de Didim, en la que han crecido un buen número de complejos hoteleros, es también un buen lugar para practicar deportes acuáticos y disfrutar, en sus muchos restaurantes, de platos de pescado fresco o quesos de cabras y ovejas de la región. Este delicioso queso, junto con otros productos típicos, se puede comprar en el mercado semanal que se celebra en esta ciudad y así llevar a casa un magnífico regalo de esta bella ciudad.



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