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16 Ago
2012

Datça, un pueblecito mágico en el sudoeste de Turquía

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http://www.datcaturkevi.com/images/datca_day2.jpg

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A dos horas en ferry desde la Bahía de Bodrum, en el Golfo de Gökova, se encuentra el bello pueblo de Datça. Concretamente en el sudoeste de Turquía y dentro de la Provincia de Muğla, forma parte de una pintoresca serie de pequeñas bahías y calas que alcanzan una longitud de 100 kilómetros. A principios del siglo XX, tanto la ciudad como la península homónima eran conocidas como Resadiye, que originalmente funcionaba como centro administrativo de la región y vale aclarar que nada tiene que ver con el distrito perteneciente a la Provincia de Tokat que lleva el mismo nombre. En la actualidad, Resadiye es uno de los barrios más importantes de Datça, junto con Iskele (“El Muelle”) y Eski Datça (“Viejo Datça”).

A lo largo de la Península de Datça están emplazadas unas nueve aldeas: Cumali, Emecik, Hızırşah, Karaköy, Kizlan, Mesudiye, Sindi, Yakaköy y Yazıköy. El sector este de la península se halla bastante desolado; con hermosas montañas y un paisaje encantador, pero notablemente poco habitado. Del otro lado, el oeste no cambia mucho en torno al panorama montañoso y sobresale por las áreas fértiles, con tierras muy bien regadas.

 

Un poco de historia

Históricamente se trató de una zona donde la piratería generó graves problemas de seguridad. Incluso hasta el inicio del siglo XX, aunque fundamentalmente durante el caimiento del Imperio Otomano, se requirió la reiterada intervención extranjera. Por dicho motivo, los pobladores solían instalarse a no menos de un kilómetro y medio de la costa, en las laderas de las colinas, para permanecer a salvo de estos despiadados personajes.

 

Una leyenda

A propósito, la leyenda cuenta que los piratas españoles, al llegar a Datça, abandonaban a los tripulantes que padecían la Enfermedad de Hansen, popularmente conocida como lepra. Esto sucedía porque, según un mito, la pureza del aire de Datça mejoraba la salud de los afectados.

 

Disfrutar de Datça

Las preciosas bahías y calas, así como la hermosura del mar, conforman las principales atracciones para los turistas que eligen este territorio de Turquía como destino vacacional. Asimismo, todos estos pueblitos disponen de puertos muy bonitos donde desembarcan barcos (goletas, sobre todo) y cruceros, habitualmente procedentes de Bodrum y, por supuesto, Datça. Si bien los locales intentan mantener la esencia del lugar, en algunos casos resulta inevitable el despliegue y la inversión en imponentes infraestructuras para la industria del turismo. Precisamente, este tema es uno de los debates primordiales para los residentes de la península, ya que muchos priorizan la forma de vida natural y la preservación de la flora y la fauna ante todo; y otros, como sucede en todos lados, el negocio.

Datça. Imagen: datca.neredekal.com

Datça. Imagen: datca.neredekal.com

La visita de Datça está directamente relacionada con el paso por Cnido (Knidos, en griego), un sitio ubicado entre el Mar Egeo y el Mar Mediterráneo, donde reluce una enorme riqueza en materia arqueológica, fundado por los dorios del Peloponeso. Actualmente se conservan grandes ruinas, con dos murallas que pueden contemplarse a la perfección; dos teatros; los restos de un edificio que pudo haber funcionado como templo en otra época; y varias tumbas, algunas de ellas de grandes dimensiones. Sin embargo, el atractivo más famoso de esta localidad es la Venus de Cnido, también conocida como Afrodita de Cnido, célebre escultura del artista griego Praxíteles, realizada en Atenas, alrededor del año 360 a.C.

Indudablemente, Datça reúne todo lo necesario para disfrutar de un viaje relajante y entretenido: paisajes espectaculares, cultura, espacios verdes, vida animal, gastronomía, actividades para el día y para la noche, playas majestuosas, deportes acuáticos y un sinfín de historias capaces de atrapar y cautivar a cualquier viajero. Otro punto a favor para Datça es su flexibilidad, ya que se ajusta -por igual- a los intereses y exigencias de jóvenes, adultos, familias, visitantes solitarios y hasta de las demandas menos tradicionales: el primer hotel nudista (Adaburnu-Gölmar) de Turquía está ubicado a escasos 15 kilómetros de la fabulosa Datça.



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