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18 Sep
2013

Dara, pueblo tradicional de Turquía

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Cisternas de Dara, Turquía

Cisternas de Dara, Turquía

Ubicada en la actual Provincia de Mardin, concretamente en el sudeste de Turquía, Dara fue una importante ciudad-fortaleza romana cuyo estratégico emplazamiento hizo que cumpliera un papel fundamental en los conflictos protagonizados por persas y romanos durante el siglo VI. El pueblo de Dara se encuentra en lo que hoy se conoce como Oghuz, a mitad de camino entre las localidades de Nusaybin y Mardin, a unos 30 kilómetros de distancia de ésta última. Algunos historiadores indican que su nombre proviene de Darío I, tercer rey de la dinastía aqueménida de Persia (521-486 a.C.). Sin embargo, están los que relacionan su fundación con el emperador bizantino Anastasio I, quien ordenó su reconstrucción y la bautizó como Anastasiopolis.

Durante su auge, Dara constituyó uno de los centros comerciales principales de la época, alcanzando una población de aproximadamente 100 mil habitantes. Ya en el siglo VII de la era actual, los árabes la invadieron y su trascendencia fue disminuyendo gradualmente hasta quedar en el olvido y el abandono.

Las excavaciones correspondientes a su recuperación se iniciaron en 1986. Y si bien todavía resta realizar muchísimo trabajo al respecto, es posible disfrutar de las impresionantes ruinas que allí yacen. El castillo, la amplia necrópolis, el puente, el teatro al aire libre, el ágora, cuarteles, iglesias, depósitos, casas, una presa de arco y diferentes estructuras y armazones forman parte de esta asombrosa ciudad romana, la primera de la Antigua Mesopotamia en tener canales de riego, presas y aljibes. La fortificación, que permite apreciar trabajos de tallado sobre las rocas realmente espectaculares, se sitúa sobre una colina, encima de la ciudad.

Dara, Turquía

Dara, Turquía

Las murallas que refugiaban de los invasores a Dara, acompañadas de un gran número de torres, tenían una altura de alrededor de 20 metros, mientras que se extendían a lo largo de 4 kilómetros. Asimismo, se podía ingresar a través de dos puertas, una localizada en el lado norte y otra en el sur. Aunque muchos de estos sitios se hallan en ruinas y visitarlos es algo bastante difícil, las extraordinarias cisternas que se mantienen en el lugar hacen que la cita con la ciudadela sea algo impostergable para quienes andan por el sudeste turco.

Cabe mencionar que casi ningún folleto turístico de la región hace referencia a Dara, esquivada por algunos viajeros debido a la proximidad de la frontera con Siria. La visita a este sitio es verdaderamente interesante y mucho más valiosa y enriquecedora si se lleva a cabo con un guía que no sólo hable el idioma turco (tener muy en cuenta esto último).

Cómo llegar

El acceso a Dara no es para nada dificultoso, pero sí poco cómodo. Dado que no hay autobuses que lleguen a Oghuz, lo más recomendable es hacer la excursión (dura medio día) por cuenta propia. Alquilar un auto sería ideal; si no es posible, un taxi desde Mardin es la segunda opción. Paralelamente, vale saber que tanto en Dara como en Oghuz prácticamente no existe infraestructura para pasar la noche. Es por ello que se aconseja alojarse en la cercana Mardin.



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