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25 Nov
2010

Hobita, cuna de Constantin Brâncusi

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Considerado como uno de los padres de la escultura moderna, Constantin Brâncusi es uno de los grandes del arte del siglo XX y, además, se puede decir que fue profeta en su tierra, circunstancia que no siempre ha acompañado a otros muchos artistas.

Brâncusi, que nació en 1876 en la localidad rumana de Hobiţa, a algo más de 300 kilómetros de la capital Bucarest, siempre presumió de sus raíces centroeuropeas, lo que le ha hecho ser toda una personalidad en su país. En este lugar, se recuerda la figura de este escultor y sus obras son un importante reclamo turístico para Rumanía.

Casa de Constantin Brâncuşi

Casa de Constantin Brâncuşi

En este sentido, en la parte occidental de Rumania, a mitad de camino entre Bucarest y Timisoara, se encuentra Hobiţa, en el departamento de Gorj, lugar que recuerda a su hijo más ilustre. Aquí se puede visitar la casa natal de Constantin Brâncusi, que dejó su pueblo para estudiar en Craiova en la escuela de Bellas Artes de Bucarest en 1898 desde donde saltó a la fama y se trasladó a París, cuna del arte contemporáneo de la primera mitad del siglo XX y ciudad en la que falleció en 1957. Su casa natal, construida en 1862, es hoy en día un museo en el que se puede obtener una imagen detallada de este artista que pasó por grandes academias europeas (Viena, Munich, Paris…) y llevó su obra, incluso, a museos de Estados Unidos o Australia.

Brâncusi volvió a su tierra natal en 1937 para levantar una de sus obras más importantes: el conjunto monumental de Targu Jiu, a pocos kilómetros de Hobiţa. Este conjunto escultórico fue realizado en memoria de los rumanos caídos durante la Primera Guerra Mundial y simboliza la vida del ser humano a través de tres grandes piezas: la mesa del silencio, la puerta del beso y la columna del infinito. Estas tres obras se encuentran distribuidas en una línea recta de 1.275 metros de longitud.

Igualmente, en el entorno de Hobiţa se levanta uno de los monasterios más interesantes de Rumanía. Al igual que otras instalaciones ortodoxas del departamento de Gorj, fue construido por un monje llamado Nicodim en el siglo XIV en un enclave natural rodeado de bosques vírgenes. Situado a tan sólo 10 kilómetros de Hobita, el monasterio Tismana, que fue construido en tan sólo un año con técnicas consideradas muy novedosas en su época, está activo en la actualidad, ya que aquí viven unas 60 monjas.

Aunque su taller, que fue íntegramente reconstruido, se exhibe en el Museo Pompidou de Arte Moderno de París como una de sus piezas más destacadas, quien desee conocer la naturaleza de Constantin Brâncusi debe visitar su ciudad de origen y empaparse de la esencia y los paisajes que marcaron los primeros años de vida y la obra de este rumano que iba para ebanista.



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