16 Oct
2010

Gastronomía rumana

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Una de las mejores maneras, por lo menos la más sabrosa, de conocer la cultura y las costumbres de un país es a través de la comida. Por eso, quien decida probar los platos típicos de Rumanía podrá hacerse una buena idea de lo mucho que disfruta su gente con recetas elaboradas con tranquilidad y que han ido pasando de madres a hijas a lo largo de los años.
Aunque en la zona del delta de Danubio se pueden encontrar platos a base de pescado, principalmente carpa, la carne predomina en la forma de alimentarse de los rumanos, casi siempre acompañada de verduras de temporada, patatas o una especie de puré de harina de maíz (mamaliga). En este sentido, se pueden encontrar, por ejemplo, una especie de salchichas condimentadas con hierbas y ajo y acompañadas de mostaza (mititei), guisos con polenta (tochitura), carne picada envuelta en hojas de col o de vid (sarmale) o brochetas (frigarui).

Normalmente, los rumanos cocinan con carne de cerdo e, incluso, hay un dicho popular que asegura que “el mejor pescado es el cerdo”. Sin embargo, esto no quiere decir que no se encuentren deliciosos platos elaborados con la carne de otros animales, como el cordero asado típico de la zona de Dobruja (miel la protap) o el guiso de pollo con cebollas y salsa de Transilvania (papricas).

Ciorba - sopa

Ciorba - sopa

Las sopas también ocupan un lugar importante en las mesas rumanas, sobre todo para aliviar el duro invierno. Así, es muy típico comer sopa de verduras (ciorba taranesca), sopa de legumbres con carne picada especiada (ciorba perisoare) o la contundente sopa con callos, ternera, yogur, huevo, ajo, especias y vinagre acompañado de guindilla y una salsa cremosa derivada de la leche (ciorba burta).

Los cocidos de legumbres también son muy habituales en los meses fríos, como el de alubias con costillas de cerdo ahumadas y acompañado de pepinillos o col en vinagre y salsas de tomate verde (fasole cu costita).

Los rumanos también son grandes aficionados del queso. Se puede tomar como un plato más dentro del menú, como el caso del queso de oveja empanado y frito (kashkaval), muy típico en los Balcanes, o como postre o para untar. Así, se puede saborear un queso salado típico de los Cárpatos a base de leche de oveja (brinza) o uno mucho más suave y con bajo contenido en grasa realizado con leche de oveja, vaca o búfala (nasal). Otro queso fresco y blando muy apreciado es el urda, que se suele tomar untado en pan y sazonado con diferentes hierbas y especias.

No puede faltar un buen postre en una buena mesa de una casa o restaurante rumano. Así, se puede poner fin a una comida saboreando hojaldres con queso o miel (baklaba), pudín de arroz (orez cu lapte) o diferentes tipos de tarta (placinta), por citar sólo algunas muestras.

Sarmalute cu mămăliga

Sarmalute cu mămăliga

En la época de Pascua y Semana Santa, se elaboran otros postres típicos ligados a estas festividades, como unos panes dulces en forma de ocho cubiertos de miel y nuez picada (muceneci).

Toda esta comida se puede regar con alguno de los vinos del país, que, aunque bastante desconocidos fuera de Rumanía, son bastante apreciados por el expertos enólogos y es que, no en vano, se encuentra dentro de los diez productores más importantes de vino del mundo. Zonas con buena cultura vitícola son, por ejemplo, Cotnari, Murfatlar, Târnave o Dealu Mare.

Sin embargo, quien prefiere algo más fuerte puede intentarlo con una copa de “tuica”, un aguardiente de ciruelas cuya graduación depende de la zona del país (en el norte y Transilvanía es donde se elabora con más intensidad). Quizá sea también una buena manera de ayudar a hacer la digestión de estos platos tan contundentes como sabrosos.



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