25 Nov
2012

Dulces típicos de Rumanía

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kozunak

Cozonac

La gastronomía rumana encuentra sus principales influencias en las cocinas de Hungría, Serbia y Alemania, en todos los casos por una cuestión de proximidad con dichos países. Siendo una de las más heterogéneas de la Europa Oriental, también evidencia claras marcas provenientes del Mediterráneo (a través de Italia y Turquía). Este espacio se dedicará a esbozar un recorrido por los dulces y postres más representativos de Rumanía, con sus respectivos detalles y descripciones.

 

Cozonac este tradicional pastel es un clásico de las mesas rumanas durante los festejos de Semana Santa, al igual que en otras festividades religiosas como la Navidad. Su preparación es sencilla, a tal punto que no requiere más que harina, huevos, leche y mantequilla, además de azúcar y unas nueces trituradas. Antiguamente, la elaboración del cozonac, que bien podría definirse como la versión rumana del popular pan dulce, era tarea de las mujeres de las familias, pero en la actualidad es posible comprarlo en la mayoría de las panaderías. Esta tendencia responde a que su confección exige bastante trabajo.

 

Papanasiaquí, otra clase de pastel típico rumano, mucho más esponjoso y empalagoso que el cozonac. Si bien se lo suele ver en las listas de postres, queda muy bien como parte de la merienda, para acompañar un té o un café. Queso fresco de vaca con nata montada y frutos rojos en salsa son los ingredientes primordiales del calórico papanasi, de pronunciada textura blanca, que se cocina pero se sirve frío.

 

Coliva desde antaño, ante la muerte de un familiar, los rumanos cristianos hierven granos de trigo con miel, nueces, canela, pasas de uva y azúcar para darle forma a la coliva, una ofrenda que los fieles llevan a la misa del domingo para que reciba la bendición del cura. Esta costumbre está altamente arraigada en el pueblo de este país y también incluye el reparto de este postre entre los presentes; tiempo atrás, la prioridad la tenían los más necesitados. En resumen, la coliva refleja el respeto y la admiración hacia los fallecidos homenajeados.

Coliva

Coliva

 

Halva de girasol aunque su origen es árabe y su popularidad está instalada mucho más en países como la India y Turquía, entre otros tantos, este dulce que tiene la pasta de sémola como ingrediente base ha cruzado fronteras con el paso del tiempo. Tal es así que diversas cocinas del Mediterráneo, los Balcanes y Europa del Este adoptaron sus propias versiones. Un ejemplo de ello es el de Rumanía, donde es muy común que la gente consuma el halva de girasol; en lugar de utilizar semillas de sésamo, se elabora con las de girasol.

 

Prajitura boema los componentes más importantes de este antiguo y tradicional pastel son la harina, los huevos, la nata, el azúcar, el chocolate y el ron, que le da un toque muy especial, al final de la preparación. Ésta se lleva a cabo en el horno, en varios pasos, pero -al momento de la degustación- debe haber pasado por unas dos horas de frío. Finalmente, el producto final se corta y se sirve. Este postre vivió su época de máximo esplendor hace unas décadas, aunque no caben dudas que sigue estando entre las predilecciones de los rumanos más aferrados a las viejas usanzas culinarias.

 

Griş cu lapte este típico postre rumano se confecciona hirviendo sémola en leche azucarada. A dicha mezcla, los locales le agregan fruta confitada, pasas de uva, mermelada y/o canela, dependiendo del gusto personal y las costumbres. La mixtura lograda se vuelca en un molde para pasteles y se cocina, pudiéndose comer tanto frío como caliente. Su origen podría estar relacionado con Alemania, a partir de la palabra “griess”, que en la lengua germana significa “sémola”.

Griş cu lapte

Griş cu lapte

 

Sfinţişori también conocido como mucenici, se trata de un dulce legendario de Rumanía, el cual se elabora fundamentalmente para conmemorar el 9 de marzo, cuando el pueblo de este país (y también el de Moldavia) vive la “Fiesta de los 40 Mártires”; o de mucenici, que casualmente se traduce como “mártires” en el idioma rumano. Según narra la historia, la celebración recuerda a 40 soldados romanos que, después de convertirse al cristianismo, eligieron ser lanzados a un lago helado e incinerados vivos antes que resignar sus ideales. Esto sucedió el 9 de marzo del año 316. En el aspecto gastronómico, el sfinţişori es una masa que suele tener forma de número ocho y se dota de tres ingredientes principales: harina de trigo, que representa a la muerte; diversos dulces (miel y nueces, sobre todo), como símbolo de la alegría por la victoria; y canela, en alusión al dolor y la tortura sufrida por los mártires.



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