15 Oct
2012

Día de Muertos en México

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Día de muertos en México.

Día de muertos en México.

Considerada por los propios mexicanos como una parte fundamental de su riquísima tradición cultural, la festividad del Día de Muertos tiene origen prehispánico y se lleva a cabo cada año, comenzando el 1 de noviembre, con el Día de Todos los Santos, y concluyendo el 2 de noviembre, con la Conmemoración de los Fieles Difuntos. Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2003, el Día de Muertos conlleva un marcado contraste de sensaciones y estados de ánimo debido a que están presentes constantemente las pérdidas de los seres queridos. Sin embargo, el pueblo mexicano respeta la costumbre de vivirlo con alegría, color y, sobre todo, mucha comida para que los difuntos se sientan agasajados y a gusto.

El Día de Muertos no tiene ninguna relación con la popular celebración de Halloween (31 de octubre). En pocas palabras, podría definirse como una mezcla entre las ideas prehispánicas y el catolicismo. Según una leyenda de antaño, las almas de los difuntos visitan a sus parientes vivos en las fechas mencionadas anteriormente. A partir de ello, las familias preparan un altar para los muertos que hayan tenido un buen comportamiento durante la vida y lo colocan dentro de la casa. Mientras tanto, los “muertos malos” son recibidos fuera de ésta, en una señal de que no son bienvenidos. En lugar de las casas, muchas personas optan por las tumbas como escenografía para el ritual.

Los altares suelen estar conformados por una fotografía del difunto, así como algunos de sus platillos (además del Pan de Muerto, un tipo de pan típico de esta festividad) y bebidas preferidas. Asimismo, se ponen velas, flores (amarillas, generalmente) y una calaverita de azúcar, de gran valor tradicional, la cual lleva escrito el nombre del muerto. En algunos casos, también se disponen las pertenencias y objetos de mayor afecto y predilección para el difunto. Por ejemplo, cigarros para un fumador y juguetes para un niño.

Los mexicanos dividen el festejo del Día de Muertos en dos partes: el 1 de noviembre recuerdan a los niños (La Velación de los Angelitos) y al día siguiente, a los adultos (Velación de Adultos). En ambas ocasiones, los familiares realizan diversos rezos en los que piden por el descanso y la paz de sus muertos. Y a continuación, disfrutan de la comida; a veces, escuchando la música favorita del difunto. Lógicamente, al tratarse de una celebración tan antigua y de un país tan extenso y poblado, existen muchas versiones y variaciones en torno a la conmemoración.

Con orígenes en civilizaciones indígenas como la Maya y la Azteca (este festejo tiene una historia de, al menos, 3.000 años), el Día de Muertos se desarrolla a principios de noviembre debido a que los conquistadores españoles intentaron acercar las prácticas indígenas al catolicismo. En la actualidad, las celebraciones incluyen danzas y un vestuario muy particular que debe representar a las almas de los niños y adultos muertos. Así, los que encarnan un antepasado que regresa deben cubrir sus rostros, para lo que se utilizan bufandas, maquillajes y máscaras. Desde la óptica cultural y tradicional, las danzas de los enmascarados constituyen uno de los espectáculos más vistosos y atractivos de la festividad.

Altar indígenea - Chontal.

Altar indígenea - Chontal.

Cada región tiene sus formas y costumbres. En ese sentido, el Estado de Michoacán, en el centro-oeste de México, es uno de los que cuenta con mayor fama a nivel internacional. En este sitio, reconocido por su folclore, su gastronomía y su cultura en general, la memoria de los muertos se honra y condecora de manera esplendorosa. La ciudad de Pátzcuaro, uno de los denominados Pueblos Mágicos, es un lugar ideal para vivir el Día de Muertos y que permanezca para siempre como un acontecimiento imborrable en la experiencia personal.

En el sur del país, Oaxaca es otro estado donde el Día de Muertos se siente a flor de piel, con la intensidad y el respeto que merece. Tal es así que la duración de la celebración -prácticamente- se extiende a una semana. La previa se palpita en las calles con unos ocho o más días de anticipación, a partir de la venta de los artículos necesarios para el rito. En este territorio, muchas familias encienden fogatas en las esquinas para que los espíritus puedan guiarse con seguridad en el camino a casa.

Otras regiones donde las celebraciones por el Día de Muertos han tomado una envergadura realmente importante, incluso cruzando fronteras y océanos, son las de Puebla, en el centro-este de México; Morelos (centro-sur); San Luis Potosí (centro); Hidalgo (centro-este); Yucatán (sudeste); y, por supuesto, la Ciudad de México, capital nacional.



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