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19 Ago
2013

8 lugares imprescindibles en Marruecos

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Ait Ben Haddou

Ait Ben Haddou

 

1. Ksar de Ait Ben Hadu

Esta espectacular ciudad fortificada, llamada “ksar” en diferentes países del norte de África, se encuentra en el centro-sur marroquí, concretamente en la provincia de Uarzazate, perteneciente a la región de Souss-Massa-Draâ. Ait Ben Hadu se nutre de un conjunto de edificaciones de barro, cuyo cerco está compuesto por murallas de una altura realmente importante. Allí se pueden disfrutar los mejores legados de la pintoresca arquitectura clásica del sur del país. Parte de lo que se conoce como “Ruta de los mil Kasbahs”, este sitio fue elegido para el rodaje de más de una película. Ante tanto galardón, por supuesto que no sorprende el hecho de que la Unesco lo haya declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987.

 

2. Volubilis

También llamado Walili, este interesantísimo yacimiento arqueológico se halla a aproximadamente 20 kilómetros de la ciudad imperial de Mequínez (Meknes), otra auténtica maravilla de las tantas que alberga el territorio correspondiente a Marruecos. Se trata de una antiquísima ciudad romana, que -entre otras cuestiones- se destaca por su excelente estado de preservación. Proclamada Patrimonio de la Humanidad en 1997, su fundación dataría del siglo III a.C., a cargo de los cartagineses. Los trabajos de excavación fueron iniciados por los franceses, en 1915. Actualmente, se especula con que sólo se ha descubierto la mitad del total de 20 hectáreas que la conforma.

El Sitio Arqueológico de Volubilis está compuesto por un gran número de restos de sobresaliente consideración en materia histórica. Además del Templo de Júpiter Capitolino, la basílica y el foro, vale la mención de los mosaicos decorativos (preciosos), los baños, tiendas, residencias y otros objetos sumamente fascinantes.

 

3. Dunas de Merzouga

En una nación en la que los atractivos históricos, arquitectónicos y culturales en general están a la orden del día, siempre cabe disponer de alguna alternativa dominada por el encanto natural y el aire puro. Es así que, bien cerca del pueblo de Merzouga, se encuentran unas de las escasas dunas de Marruecos. El erg de Chebbi tiene una extensión de algo más de 20 kilómetros y unos 5 de ancho, mientras que la altura máxima ronda los 170 metros. La arena presenta un vistoso color que oscila entre el marrón, el naranja y una suerte de rojizo, combinación que genera un enorme placer tanto a la vista como al tacto de los pies.

El sitio está absolutamente preparado para el turismo; en el lado oeste cuenta con alojamientos, bares e incluso atractivos relacionados con escenas de diferentes películas. En lo que a fauna refiere, en algunas épocas pueden verse flamencos rosados en los alrededores del lago, también aledaño a Merzouga. Se recomienda llevar repelente para insectos, ya que la caída de la tarde va de la mano con la llegada de los mosquitos. Para dormir, además de albergues y hoteles cercanos, siempre está latente la chance de acampar, ideal para los más románticos y aventureros: el espectáculo del cielo estrellado en el desierto es único.

 

4. Palacio del Glaoui

Para los amantes de la arquitectura, este lugar es una auténtica reliquia patrimonial, tanto dentro de Marruecos como en África del Norte e incluso a nivel mundial. Si bien hoy sólo pueden admirarse las ruinas de lo que fue el Palacio del Glaoui, la visita no deja de ser altamente aconsejable. Edificado sobre un viejo kasbah del siglo XVIII, allí vivió precisamente la familia Glaoui, la cual adquirió poder mediante actividades comerciales y amplió notablemente la vivienda entre los siglos XIX y XX, fundamentalmente a base de piedra maciza. Al margen de las ruinas, donde relucen las construcciones de adobe, también se puede ver una serie de salas restauradas en la década del ’50, mucho más elegantes.

El palacio, ubicado en las proximidades de la ciudad de Telouet, en medio de un marco bellísimo a partir del valle en pendiente que lo sostiene, está abierto al público durante todo el año, a excepción de los días en que se celebran fiestas tradicionales marroquíes. Asimismo, vale saber que se halla a unos 400 kilómetros de Marrakech y que fue utilizado para filmar parte de una de las películas de Indiana Jones.

 

5. Medina de Fez

Los barrios antiguos de los países árabes son siempre de un atractivo impresionante, deslumbrante. Unos más que otros, por supuesto. Lo cierto es que la Medina de Fez, muchas veces llamada Fez el-Bali, constituye un fenómeno realmente imponente a toda escala. Complejos medievales, fastuosas murallas, puertas, arcos y un sinfín de elementos arquitectónicos muy atrayentes conforman la esencia de esta fabulosa medina, sin omitir el ambiente único que le aportan las angostas callecitas que la proveen de comunicación.

Medina de Fez

Medina de Fez

La fundación estuvo a cargo de la Dinastía Idrísida, en el año 806, mientras que la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1981. Entre los monumentos más destacados, aparecen la Mezquita de los Andaluces y la Mezquita de El-Qaraouiyyîn. Asimismo, existen mercados, museos, escuelas y muchas historias que conocer en esta medina y sus proximidades, una cita inevitable para quienes visitan Fez y Marruecos en general.

 

6. Playas de Tánger

En el norte marroquí, puntualmente en la costa oeste del Estrecho de Gibraltar, se ubica la ciudad de Tánger, capital de la región de Tánger-Tetuán. Esta opción es una de las preferidas por los turistas que viajan en la búsqueda de jornadas de sol, mar y relajación en un clima cálido y agradable a lo largo de todo el día. Arenas doradas, una bahía realmente encantadora y un atardecer mágico son parte de esta localidad cuyas playas son muy bonitas y seductoras. Claro que se trata de un sitio con infraestructura totalmente preparada para el turismo, con muchos hoteles, campings, restaurantes, bares, discotecas, mercados, tiendas y más.

En cuestión de actividades, las playas son aptas para la práctica de deportes acuáticos. Y en lo que a gastronomía refiere, se recomienda probar el pescado fresco que cada día se vende en los restaurantes cercanos al puerto.

 

7. Ciudad histórica de Mequínez

Otro de los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad (1996) por la Unesco. Mequínez se localiza en el norte del país, en parte de la falda de la cadena montañosa correspondiente al Atlas Medio, y es una de las cuatro ciudades imperiales que tiene el Reino de Marruecos. A unos 130 kilómetros de Rabat, la capital nacional, reúne puntos turísticos para todos los gustos y estilos: mausoleos, mezquitas, madrazas, museos, palacios y los más variados monumentos, todos de una altísima importancia histórico-cultural. A poco más de 30 kilómetros de Mequínez (o Meknes), una de las capitales del Magreb en el siglo XVII, se encuentra el ya citado Sitio Arqueológico de Volubilis.

 

8. Centro histórico de Rabat

Fortaleza de Rabat

Fortaleza de Rabat

Las capitales siempre tienen algo que recorrer, visitar y conocer. Como mínimo, algún lugar donde aprender algo de su historia. Rabat está lejos de ser la excepción a la regla. Su centro histórico fue el último bien marroquí proclamado Patrimonio de la Humanidad, en 2012. Algunos sitios de interés son la Necrópolis de Chellah, construida en 1339; la Catedral de San Pedro (1919-1930); la Mezquita de Agdal; la Torre Hasán; y el Kasbah des Oudaïa, entre otros tantos. Las construcciones de la ciudad histórica de Rabat presentan una interesante fusión de expresiones musulmanas, árabes e incluso occidentales.



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