05 Ago
2010

Templo de Mnajdra

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Uno de los grandes misterios de la humanidad es la construcción de los templos de Malta. Se sabe que son anteriores a Stonehenge e incluso a las grandes Pirámides de Egipto. Son muchas las preguntas que giran en torno a esta civilización, de la cual los arqueólogos afirman que se trataba de una sociedad bien organizada.

El templo megalítico de Mnjandra es uno de ellos. Se encuentra entre los acantilados de la costa sur de Malta y desde allí se puede ver la isla de Filfla. Además a tan sólo 500 metros se encuentra el templo de Hagar Quim. El paisaje de la zona que sirve como escenario de este enigmático templo es el típico mediterráneo, árido en verano y florido en primavera.
Fue descubierto en el año 1840, pero fue Thomas Ashby el que 100 años después se ocupó de estudiarlo y recuperarlo. En sus ruinas encontró valiosas reliquias, figuras talladas en piedra y arcilla, adornos elaborados con concha y piedra, herramientas hechas de pedernal y loza decorada con diversos motivos.

En el año 1992 Mnjandra fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Este templo no recibió el sello de la Unesco en solitario, sino que le fue otorgado como conjunto incluyendo en el grupo a los templos de: Hagar Qim, Tarxien y los complejos Ta’Hagrat y Skorba.

Vista aérea

Vista aérea

Mnjandra está formado por tres templos colocados en semicírculo que comparten un patio común. El primero de ellos es el más antiguo, se trata de un edificio sencillo con tres ábsides y fue construido en la fase Ġgantija (3600 – 3200 a.C.). Debido al paso de los años algunas de las paredes tuvieron que ser reconstruidas, pero aún podemos admirar las del lado superior derecho que son las originales.
El exterior es de piedra caliza coralina, y el interior es de piedra globigerina que es blanda y fácil de tallar, no como la coralina que es extremadamente dura y ayuda sin embargo a que el templo se está conservando durante tanto tiempo.

El tercero de los templos es el que más impresiona. Tiene una enorme fachada perfectamente conservada desde que fue construida en la fase de Tarxien (3150 – 2500 a.C.). La edificación de los muros demuestra el conocimiento y excelente habilidad que tenían los habitantes de la zona sobre las técnicas de construcción. Esta es una de las razones por las cuales este templo está considerado el más inquietante y asombroso de los que se conservan en el archipiélago maltés. La forma de las paredes es más deprimida en el centro que a los lados lo cual hace suponer que existiera algún tipo de estructura para hacer de techo, algo casi imposible de imaginar que pudiera ser construido en esos tiempos. Las losas están decoradas con espirales, que es el motivo típico en los templos de Malta. Cabe destacar el hueco abierto en un muro en la parte izquierda, y que seguramente serviría para colocar en él una urna o una estatua.

El segundo templo a pesar de haber sido construido el último, finalizando la fase Tarxien, fue edificado entre los otros dos pero lo situaron un poco elevado, sobre una especie de terraza. Las paredes de la parte posterior, que es abovedada y semicircular, no son demasiado elevadas y están construidas en la maleable piedra globigerina. Son de interés los grabados que hay en el templo, especialmente en su fachada.

El templo inferior tiene una especial alineación astronómica ya que durante los equinoccios (el 20 de marzo y el 22 de septiembre) los rayos del sol pasan a través de la puerta principal del templo e iluminan el eje principal. Durante el solsticio de verano, el 21 de junio, los rayos del sol van directos a un megalito que se encuentra a la izquierda de la puerta, atravesando todas las cámaras y llegando hasta la interior. Durante el de invierno, el 21 de diciembre, ocurre exactamente lo mismo pero en el pilar del lado derecho.

Normalmente los templos se abren al público durante el amanecer para poder apreciar este evento astronómico. Es necesario apuntarse con bastante antelación, pero merece la pena. En el interior del templo hay carteles que muestran la dirección de los rayos del sol durante el año.

De cualquier manera esta explicación sobre la construcción del templo en relación con los equinoccios y los solsticios tiene algunos detractores, como son Juan Antonio Belmonte y Michael Hoskins. En su libro ‘Reflejo del Cosmos’ plantean la posibilidad de que el templo de Mnjandra esté orientado hacia el cúmulo estelar de las Pléyades y no según los equinoccios. Durante la época en que se construyó el templo, las Pléyades salían por el este y eran de gran importancia en la cultura de muchos pueblos.

También existe otro elemento de interés astronómico en Mnjandra: a lo largo del eje principal del tercer templo se encuentran dos pilares con 180 agujeros cada uno, lo que corresponde aproximadamente a seis meses, así que se plantea la posibilidad de que se trate de un calendario agrícola de piedra. Al no tener otra forma de hacerlo, desde la antigüedad, los agricultores se han guiado por las estrellas para determinar las épocas de siembra o cosecha. Todavía hoy algunas estrellas conservan el nombre que se les dio hace siglos, por ejemplo Spica, que indicaba el momento de la siega o Vendimiatrix, para recoger la uva.

Por todas estas razones la visita a Mnjandra es totalmente obligada para los amantes de la historia y el misterio y la recomendamos encarecidamente.



Horario de visitas y precio de las entradas

  • Abierto de lunes a domingo de 9:00h a 17:00h
  • Cerrado 24, 25 y 31 de diciembre, 1 de enero y Viernes Santo
  • Adultos (de 18 a 59 años): 9 €
  • Jóvenes de 12 a 17 años, mayores de 60 años y estudiantes: 6,50 €
  • Niños (de 6 a 11 años): 4,50 €
  • Menores de 5 años: Gratis


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