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23 Ago
2010

La ciudad de Rabat, Malta

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Una de las ciudades más interesantes de Malta es Rabat, que proviene de la palabra árabe “suburbios“, ya que se encontraba en las afueras de la antigua capital Mdina. Esta pequeña localidad de apenas 12.000 habitantes es un lugar ideal para descansar y visitar algunos lugares interesantes, puesto que, como Mdina, se levantó sobre una antigua ciudad de la época del Imperio romano, lo que ha hecho que conserven un destacado patrimonio histórico. Por este motivo, la oficina de Patrimonio de Malta se ha puesto manos a la obra para mantener su legado.
La atracción turística más importante de Rabat, que se encuentra en la zona central de la isla de Malta al oeste de la capital La Valeta y a la que se accede por carretera con facilidad, son las catacumbas de San Pablo y Santa Águeda. Éste era el lugar donde los primeros cristianos de la zona se reunían en secreto para poder rezar con tranquilidad sin ser perseguidos.

Catacumbas de San Pablo y Santa Águeda

Catacumbas de San Pablo y Santa Águeda

Esta situación acabó cuando Constantino I hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio romano, lo que permitió que las catacumbas sólo se usaran para enterrar a algunos fieles.

Las catacumbas, que ocupan una superficie de aproximadamente 2.200 metros cuadrados, albergan las tumbas de más de mil personas, aunque la visita turística no permite acceder a todos los recovecos de este laberinto subterráneo. Sin embargo, se puede apreciar parte de los murales con los que se decoraba el lugar; se trata de las únicas pinturas de Malta que se conservan de este periodo. También se puede admirar la cripta principal con una zona que se utilizaba para realizar comidas conmemorativas, un lugar donde estaba instalada una pequeña capilla junto a las tumbas de varios niños, así como un corredor con un grupo de tumbas.

También es interesante visitar la iglesia de San Pablo, construida en el siglo XVII sobre una gruta en la que, se dice, se alojó el apóstol. En este sentido, se cuenta que San Pablo permaneció allí durante tres meses cuando, en el año 60 d.C., naufragó en esta isla. Así quedó al menos reflejado en la propia Biblia. Durante su estancia, San Pablo continuó su labor misionera, tras ser considerado como casi un dios al salir ileso de la mordedura de una serpiente, así como ayudar a sanar al padre del gobernador de la isla por esa época, Publio, que se encontraba enfermo. Otro dato curioso sobre esta gruta es que el propio Papa Juan Pablo oró en este lugar durante su visita a Malta en mayo de 1990.

La iglesia de San Pablo cuenta con una estatua del propio apóstol donada por el Gran Maestre Pinto en 1748, así como con una galera de plata donada por la orden de los Caballeros de San Juan en 1960 con el objetivo de conmemorar el aniversario del naufragio.

Por su parte, el santuario de San Publio fue añadido a la iglesia también en el siglo XVII. El español Publio llegó a la isla a principios del siglo con el objetivo de convertirse en un caballero, pero, sin embargo, la visita a las catacumbas hizo que cambiara de idea, convirtiéndose en un ermitaño y dedicando su vida a la oración.

La visita tanto a la iglesia como al santuario y a la gruta es gratuita y diaria. Su horario de apertura es de 9.30 a 13.30 horas y de 14.30 a 17.00 horas.

Igualmente, Rabat cuenta con un museo de antigüedades romanas, conocido popularmente como “la villa romana”. Y es que se trata de una antigua casa romana parcialmente restaurada y que probablemente perteneció a un rico mercader o un alto funcionario. La villa y sus terrenos fueron excavados por primera vez en 1881, aunque en la década de los años 20 del siglo pasado se continuaron las excavaciones y se construyó allí. Todos estos trabajos arqueológicos dieron como fruto un buen número de los artilugios que se exponen en el museo, aunque sus salas se completan con objetos encontrados en otros lugares.

La villa conserva unos bellos mosaicos que cubrían el atrio, así como es interesante ver su patio central con 16 columnas, aunque sólo una de ellas es original. Toda esta zona se encuentra cubierta, salvo la parte del impluvium en el que aparecen dos pájaros junto a un cuenco de agua. También se mantienen mosaicos en otras zonas de la villa, que recrean escenas mitológicas con Sansón y Dalila o la relación entre un sátiro y las ménades, junto con varias estatuas y bustos de mármol, como el de la madre del emperador Claudio.

Estatua de San Pablo, Rabat

Estatua de San Pablo, Rabat

Como no podía ser de otra forma, el patrón de Rabat es San Pablo. Su festividad se celebra el 6 de julio y las calles se pueblan de animación y gentes que entremezclan la liturgia con la diversión. La noche termina con fuegos artificiales que adornan el cielo de esta bella ciudad llena de callejuelas tranquilas de casas de piedras y múltiples balcones adornados con flores. Aunque Rabat es una ciudad muy tranquila donde es muy agradable pasear, días como el 6 de julio se llenan de gente deseosa de divertirse. También son días festivos el 19 de marzo, el 5 de septiembre y el 17 de octubre, todas festividades religiosas.

En nuestro recorrido por Rabat, podemos visitar el museo Wignacourt. Se trata de un antiguo palacio que alberga principalmente una colección de arte local en su planta baja, así como varios muebles antiguos y pinturas en la planta superior. También es posible la visita a sus bodegas, que conectan con unas catacumbas que, sin embargo, no están bien acondicionadas para el turismo.

Igualmente, destaca la Casa Bernard un edificio de finales del siglo XVI que se encuentra perfectamente conservado. Cercano a la iglesia de San Pablo, este edificio fue originalmente una fortaleza medieval construida sobre unos cimientos romanos. Sin embargo, en 1580 comenzó su restauración hasta convertirla en un bello palacete que, todavía hoy, pertenece a una familia de nobles malteses.

A pesar de ser una ciudad pequeña, Rabat tiene múltiples atracciones para los turistas. Aun así, un tranquilo paseo por sus silenciosas calles admirando las construcciones de piedra, muchas de ellas levantadas hace varios siglos, es una actividad casi obligatoria para quienes visiten Malta.



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