02 Feb
2009

Isla griega de Santorini

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A pesar de la invasión que sufre la isla en fechas estivales, Santorini, la más bella entre todas las islas griegas conserva toda su magia intacta. Mitos, leyendas y el asombro y disfrute de los visitantes, hacen de la isla de Santorini una parada obligatoria en los viajes a Grecia.  
Fira, encaramada en lo alto de un precipicio, es la actual capital y una de las poblaciones más románticas del mundo.

Puesta de Sol en Oia - Santorini La isla de Santorini debe su actual nombre a los navegantes venecianos que, en la Edad Media, la nombraron como Santa Irini (Santa Irene) en honor a dicha santa. Es considerada como la perla de las Cícladas, archipiélago que comprende un total de 220 islas griegas, situadas en el centro del mar Egeo.

La peculiar orografía de la isla es debida a sus orígenes volcánicos y a una fuerte explosión que, según los escritos, se produjo hacia el 1.600 a.C y que provocó el hundimiento de gran parte del terreno.

A lo largo de la historia han sido numerosas las civilizaciones que ocuparon la otrora llamada Thera, desde los fenicios a los venecianos, pasando por romanos, bizantinos y otomanos. Y tambíen numerosas han sido las leyendas asociadas con la isla, como la que situaba la mítica Atlántida en los alrededores de Santorini. Los escritos de Platón nos describen una civilización con una tecnología y cultura muy superior a la de sus contemporáneos. La isla quedaría sumergida debido al tsunami provocado por dicha erupción volcánica.

Leyenda y realidad se juntan para acrecentar el mito de la isla de Santorini, descrita en numerosas ocasiones como una de las islas más bellas.

Poco a poco Santorini ha ido alcanzando la fama mundial de su alocada vecina Mykonos (de carácter cosmopolita y conocida por su vida nocturna), pero ha sabido conservar su autenticidad íntegra.

El turista puede encontrar en Acinios el principal puerto de la isla y punto de encuentro de numerosos cruceros y veleros en la época veraniega. También podemos navegar desde dicho puerto rumbo a las numerosas islas colindantes, cada cual más bella, Nea Cameni, Palea Kameni, y Thirassia son algunos ejemplos.

Fira, la capital, resulta de fácil acceso desde el puerto, utilizando diversos medios de transporte, entre los que cabe destacar el teleférico (el más moderno), a lomos de un burro (el más tradicional) o a pié ascendiendo cientos de escalones (el más sano).

Una vez alcanzada la meta, el visitante podrá recorrer un laberinto de callejuelas embellecidas por buganvillas, y admirar las iglesias de paredes blancas y cúpulas azules que salpican el pueblo. Imprescindible resulta también la visita de los museos de la prehistoria y de arqueología, construido en 1956 y que sustituye al museo anterior derrumbado por un terremoto.

Iglesia ortodoxa - SantoriniAl sur de Fira se encuentra Akrotiri, uno de los asentamientos prehistóricos más importantes del Egeo. Los restos nos dan una idea de la importancia y prosperidad que llegó a alcanzar la ciudad en la antigüedad, manteniendo incluso contactos con Chipre, Siria y Egipto, entre otros.

Otra de las principales atracciones de Santorini resultan las excursiones en barco para contemplar el volcán, con una altura de 564 metros, y disfrutar de un relajante baño en las famosas aguas termales.

No podemos olvidar hacer mención a las magníficas playas de arena que posee la isla y la convierten en un destino ideal para el turismo de sol y playa. La mayoría de las playas están situadas en la punta este, como la de Kamari, de arena negra, y muy popular debido a su cercanía con Fira. Dicha playa es la única que ostenta en la actualidad la bandera azul, otorgada por la Unión Europea. Al margen de las concurridas playas, destacan también numerosas calas desiertas, donde disfrutar de las esplédidas aguas azul turquesa del mar Egeo.

Pero si hay algo realmente mágico en la isla, es Oia (pronunciado Ia) donde se puede contemplar uno de los espectáculos más hermosos que nos brinda la naturaleza. Día tras día, numerosos visitantes y autóctonos se dan cita en el mirador para disfrutar de la que dicen la “puesta de sol más hermosa del mundo”.

Si consigue aislarse de los turistas, el viajero resultará embriagado por la mezcla de gentes, arquitectura cicládica, historia, leyendas y naturaleza que nos ofrece Santorini, y descubrirá por qué fue llamada originariamente Kallisti “La más hermosa”.

 



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