18 Abr
2011

Isla griega de Lefkada

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En Grecia, en plenas islas Jónicas, se encuentra un remanso de paz y belleza que enamora a todos aquellos que lo visitan. Se trata de Lefkas, que, con poco más de 300 kilómetros cuadrados y unos 23.000 habitantes, ha conseguido hacerse un hueco dentro del grupo de las islas de Cefalonia. Su clima típicamente mediterráneo, con veranos calurosos e inviernos más fríos sobre todo en sus montañas (Stavrota es su pico más alto con 1.182 metros), contribuye a incrementar su encanto.
Lefkas, que se encuentra unida a la península por un largo puente, posee un total de 117 kilómetros de costa con aguas cristalinas de colores turquesas y playas de una gran belleza. Sin duda alguna, sus arenales son uno de sus mejores reclamos turísticos, puesto que se trata de playas todavía casi sin explotar en las que la naturaleza es su mejor baza.

Los grandes amantes del sol y el mar encontrarán en las playas de Ai Yani, Kacisma, Peculia, Nidri, Liya, Vassiliki, Sivota o Ayios Nikitas los mejores arenales de la isla. Lefkas tiene cientos de pequeñas playas y calas solitarias, muchas de ellas galardonadas con la bandera azul, por lo que no es necesario acudir a los destinos más típicos para encontrar sitios magníficos. Algunos de estos lugares recónditos se encuentran en la parte sur de la isla, como son los casos del cabo de la Dama o el salto de Leucadia de poco más de 30 metros de altura; se trata de acantilados de tiza blanca que, según parece, son los culpables del nombre de la isla, ya que “leukos” significa blanco. El salto de Leucadia tiene su propia leyenda, ya que se dice que la célebre poetisa de la Grecia clásica Safo saltó desde aquí por culpa del mal de amores al no recibir el cariño de Faón, una forma de suicidarse que parece ser que ha sido imitada por más amantes sufridores.

Quien quiera completar una jornada magnífica puede alquilar una de las decenas barcas que hay a disposición; se trata, normalmente, de pequeñas embarcaciones de pescadores quienes las han rehabilitado para los turistas con una buena capa de pintura, siempre blanca y azul. Y es que las excursiones en barco son una de las actividades favoritas en este lugar, pues la cercanía a otras islas como Itaca, Sami, Meganisi, Spati o Maduri hace que sea muy interesante conocer otros sitios gracias a un pequeño y encantador viaje.

Playa Kalamitsi

Playa Kalamitsi

El interior de Lefkas, que se la conoce igualmente como Lefkada, también es un lugar ideal para los amantes de la naturaleza. La isla tiene más del 70 por ciento del territorio montañoso con terrenos fértiles y rica vegetación, entre la que se pueden hacer agradables rutas de senderismo.

Quien prefiera pasear por una ciudad tiene en Leukade, la capital de la isla, su lugar. Situada en la parte nordeste, la ciudad tiene una belleza especial con una planificación que se remonta a la época medieval. Pasear por sus calles es hacerlo entre bellas casas de madera en las que la paz es lo que más sorprende a sus visitantes. La plaza principal de Leukade, junto con la iglesia de San Spyridon y su calle comercial por excelencia, son la parte más céntrica de la ciudad que se completa con un segundo anillo que pasa por delante de las iglesias panagia Ton Xenon y Agion Anargyron. Todos los caminos secundarios a estos dos anillos principales se disponen como radios en una ordenación casi perfecta.

Además, en Leukade se puede conocer buena parte de la historia de la isla gracias a su museo arqueológico, que cuenta con piezas pertenecientes al Paleolítico hasta el período romano; especial mención tiene la sala con las piezas encontradas por el arqueólogo alemán Willhelm Dairpfeld, que refuerzan la teoría de que se trata de la Itaca escrita por Homero. También es muy curiosa la visita al museo del folklore, al del fonógrafo o al museo eclesiástico del convento Faneromeni, que se encuentra ubicado a cuatro kilómetros de la capital.

También en la capital el turista puede visitar el castillo de Aghia Mayra, construido sobre el año 1300 con todas las fortificaciones necesarias para luchar contra los enemigos. Durante el periodo de dominación turca se ampliaron las salas del castillo, aunque una serie de terremotos posteriores han dejado en ruinas esta edificación.

A dos kilómetros a las afueras, en la parte este de la ciudad, se encuentra Nirikos, un yacimiento arqueológico con piezas antiguas, dos cementerios, monumentos, varias construcciones ya en ruinas… Todo ello en una antigua ciudad que fue abandonada a comienzos del siglo XIV.

Vista de la isla de Lefkada

Vista de la isla de Lefkada

La isla de Lefkas no tiene aeropuerto en su territorio, pero sí dispone de un aeródromo a tan sólo 20 kilómetros: el aeropuerto internacional de Aktio, en Preveza. Hasta aquí se puede llegar sin problemas en autobús o taxi, por lo que no hay ningún problema de accesibilidad. Aunque su mayor tráfico es para vuelos domésticos (a Atenas se tardan apenas 45 minutos), de abril a octubre hay vuelos a varios destinos internacionales.

Quien decida llegar a la isla desde Atenas también podrá hacerlo. Con una distancia de 385 kilómetros, es posible cruzar el puente que lo separa de la península o a través de uno de los ferry transbordadores. Existen líneas regulares de autobús desde las principales ciudades griegas que llevan a los viajeros hasta la estación central de Lefkas, situada cerca de la Marina.

Lefkas espera a sus turistas que, una vez que llegan a este lugar, no dejan de sorprenderse de su única naturaleza y la calidez de sus habitantes.



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