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27 Jun
2012

Isla griega de Citera (Kythira)

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Isla de Kythira

Isla de Kythira

Cuenta la mitología griega que Afrodita, diosa del amor, la belleza y la lujuria, nació en la isla de Kithira (también conocida como Citera) después de que Urano fuera mutilado y de que sus testículos cayeran al mar. El mito dice que es precisamente lo que se ve desde las playas orientales de la isla: a no demasiada distancia, dos enormes formaciones rocosas se elevan del mar constituyendo, sean o no de “origen genital”, un paisaje natural de belleza difícilmente igualada. Y es que eso es precisamente la isla de Khitira: naturalidad en estado puro.

Situada al sudoeste del Peloponeso, los apenas 280 km2 de superficie de la isla (perteneciente al archipiélago jónico) se convierten en un paraíso natural con muy poco rastro del hombre moderno, y en cambio, numerosos restos de civilizaciones pasadas que aún hoy se conservan en buen estado. Y eso, pese a que las numerosas incursiones de piratas a lo largo de su historia amenazaron en más de una ocasión con echas todo rastro de humanidad al suelo. No fueron los únicos en poner en jaque la paz: fenicios, espartanos, atenienses y romanos primero, y bizantinos después, se fueron aposentando en la isla no sin complicaciones, y más adelante venecianos y otomanos se disputaron las tierras causando, en el año 1537, uno de los mayores estragos en la isla.
En 1798, con los franceses al poder, una segunda vorágine de destrucción asoló el lugar, esta vez por causas naturales: sufrió un terremoto de gran intensidad equiparable al que sufriría a principios de 1900, ya bajo anexada al Estado griego (desde 1864).
Entre los continuos cambios de poder, los conflictos y los desastres naturales, la emigración de la isla de Citera fue constante, por lo que hoy en día apenas viven en ella 3.000 habitantes, conformándose como un auténtico paraíso para el relax… siempre y cuando no la invada el turismo.

 

Qué ver

De momento, la afluencia masiva de viajeros en Citera brilla por su ausencia. Lo cual es una suerte, puesto que permite disfrutar de la mayor virtud de la isla: la sensación de un mundo aparte, natural y alejado del hombre. Por ello, uno de los puntos fuertes de la visita pasa por sus virginales playas, de aguas transparentes por un lado y maravillosos paisajes naturales por el otro. La playa de Langada, de Agia Pelagia y de Avlemonas son las más relevantes.
Pero no sólo de playas vive el lugar. Un paseo a conciencia por sus tierras permite descubrir:

  • Las cuevas de Santa Sofía (santuario de ninfas primero y de cristianos después, con varias pinturas)
  • Las cuevas de Agia Sofia Kalamos (con una pequeña capilla que da acceso a un interior 100% natural)
  • Y la de Houstis Diakofti, que al igual que la anterior, brilla por su naturalidad total (tanto, que ni siquiera son consideradas como atracción turística ni cuentan con iluminación artificial).

También de lo más interesantes resultan los diversos castillos que se construyeron principalmente bajo el poder de los venecianos:

  • El castillo de Citera, aunque fuese construido en el siglo XIII, no fue terminado hasta principios de 1500, cuando empezó a ser conocido como el ojo de Creta por su estratégica posición. Desde entonces, ha ido creciendo en tamaño hasta llegar a albergar el templo de Pantokratra, de visita obligatoria.
  • Igualmente imprescindible es el castillo de Kato Chora Milopótamos, que se erigió en el lado oeste de la costa apenas 60 años después del primero, y que incluye una sobrecogedora necrópolis en su interior y numerosos lugares para el culto religioso.
  • Cierra la trilogía de castillos vénetos el de Avlaimona, construido para controlar el tercer mar en discordia (el Egeo), y que contribuyó a que el puerto homónimo fuese uno de los más importantes del lugar.

Una última fortaleza, la Kastropoliteia Paleochora, está en un estado de ruinas, entre otras cosas por ser anterior al periodo veneciano. Se trata de una construcción bizantina del siglo XII de la que aún se pueden apreciar sus formas y dimensiones.

 

Cómo llegar y cómo moverse

Isla de Citera

Isla de Citera

A la isla de Kythira se puede llegar tanto en avión como en barco (ferry o trasbordador). Desde el aeropuerto de Atenas hay una pequeña compañía que contacta con la isla, y por mar se parte bien desde El Pireo, desde Githio o desde el puerto de Kissamos de Creta. No suele haber demasiados problemas con los horarios (indicados tanto en el puerto como en las páginas web de las correspondientes compañías), pero conviene asegurarse. De hecho, tan sólo en temporada alta (de mayo a octubre) puede hacerse uso de un ulterior ferry, que parte dos veces al día desde el puerto de Neápolis.

Una vez en la isla, aunque puede emplearse un coche de alquiler, es preferible emplear taxis, por económicos y cómodos. Ahora bien, para los lugares más recónditos (y las playas más salvajes) la única opción posible es un ciclomotor, una bicicleta, o un buen paseo…



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