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21 Jul
2011

El ombligo del mundo: Delfos

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Desde que Zeus lo señalizara como centro del mundo, Delfos se ha convertido en un lugar de trascendental relevancia histórica. El templo de Apolo, el oráculo y su espectacular museo rivalizan con su bucólico emplazamiento, y lo convierten en una referencia fundamental en todo viaje a Grecia.

Ubicación e historia de Delfos

Teatro de Delfos

Teatro de Delfos

Situado en la meseta entre las altas formaciones montañosas de Flemboukos y Rhodini, en la vertiente sur del monte Parnaso, se encuentra el que para los antiguos helenos era el centro del mundo, además de un gran teatro natural: Delfos. Una antediluviana prefectura griega cuya historia se remonta a periodos mitológicos, cuando los dioses campaban por la Tierra y se erigían monumentos a sí mismos. Según cuenta Homero, fue el dios Apolo quien se encaprichó con la zona desde el primer momento en que la vio, y decidió construir allí un gran templo que rivalizara con la belleza natural que lo rodea. Para ello, derrotó a la gran serpiente Pitón que la preservaba, haciéndose así con su gran sabiduría y presidiendo su oráculo. Aunque el geógrafo Pausanias afirmaba que no fue el hijo de Zeus, sino Poseidón el primero en descubrir el emplazamiento, la leyenda contempla a Apolo guardando los restos de su víctima bajo el ónfalos, un antiguo artefacto pétreo destinado a usos religiosos (fue la piedra que dejó padre de todos los dioses para representar el ombligo del mundo) actualmente expuesto en el museo de Delfos.
La historia sigue y sigue, pero de lo expuesto hasta ahora se rescata el motivo por el que el lugar adquirió una gran trascendencia en la historia de Grecia, allá por el siglo VII a.C.: la aparición de las pitonisas. Estas mujeres, mayores y bajo los efectos de alucinógenos, acudían al oráculo para interpretar las respuestas de los dioses a las cuestiones que les hacían los peregrinos que se desplazaban hasta el sagrado recinto. De ahí que, con el tiempo, Delfos se convirtiera en una de las ciudades griegas más transitadas, y su templo el lugar religioso más importante de la civilización helénica. Durante años, gente de toda clase se acercó al oráculo con infinidad de ofrendas (algunas muy valiosas) que permitieron una notable conservación del templo a lo largo de los siglos, así como la creación y rápida expansión de una gran ciudad a su alrededor. Y a día de hoy, guerras, terremotos y saqueos después, sobrevive en forma de impresionante yacimiento arqueológico, Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO, por un lado, y de museo por otro.

En breve: lo mejor de Delfos

Descubiertos en 1892, los restos arqueológicos de Delfos permiten una sumersión total en la cultura griega, al dar buena muestra tanto del templo como de su ciudad que durante mucho tiempo acogió uno de los cuatro Juegos Panhelénicos (los Píticos, que incluían competiciones deportivas, así como teatrales o musicales). De este modo, puede verse en envidiable estado de forma su enorme teatro, con capacidad para 5000 personas, o su estadio. Pero la ciudad también ejerció otras funciones, y por este motivo también destacan las murallas de Filomena, los diversos santuarios, el templo de Atenea o, por supuesto, el recinto sagrado del templo de Apolo.
La otra gran atracción de Delfos reside en su museo, uno de los más relevantes de toda Grecia que ostenta, además del ónfalos de Zeus, una escultura de bronce en honor a los juegos Píticos, datada en el 478 a.C.
Pero por supuesto, Delfos es también un lugar único por su naturaleza y su localización, que permite unas vistas apabullantes del valle y de las imponentes montañas que lo rodean. Pese a que la ancestral ciudad acabó por desaparecer hasta su relativamente reciente descubrimiento, hoy en día la zona consta además de un pequeño pueblo volcado al turismo, que ofrece todas las comodidades así como restaurantes y bares desde los que poder disfrutar de la mencionada panorámica.

Cómo llegar
Debido a su compleja localización, la única forma de llegar a Delfos es por carretera. Para llegar hasta ahí desde Atenas (cuya distancia es de uno 180 kilómetros aproximadamente), se debe por tanto optar por ir en coche o realizar el recorrido en autobús.

  • En el primer caso, hay que tomar la autopista E75 (dirección Lamia), y torcer por la salida a Castro. A continuación, seguir las indicaciones a Levadia hasta dar con Delfos. Cabe destacar que se pueden alquilar coches también desde Meteora o el Monasterio de Osiou Louka, dos reclamos turísticos cercanos.
  • En cambio, para ir en autobús la opción correcta es la línea Atenas-Delfos que sale a diario desde la Terminal B de Liossion Street cada tres horas, que es lo que dura el recorrido. A las 07:30 sale el primero, y a las 20:00 el último (coste del billete: poco más de 10 Euros). En este caso, conviene emprender el viaje lo antes posible, puesto que aunque el museo esté abierto de 08:00 a 19:00 en verano (en invierno se reduce sensiblemente el margen), el último bus de regreso a Atenas sale de Delfos a las 18:00.
  • Desde Atenas hay posibilidad de reservar excursiones guiadas de un día completo o de dos días, conociendo también Meteora, con salidas garantizadas todas las semanas.

Maqueta del Santuario de Delfos

Maqueta del Santuario de Delfos



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