31 Ene
2013

El Oso y el Madroño

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El Oso y el Madroño

El Oso y el Madroño

Construida por el escultor español Antonio Navarro Santafé e inaugurada en 1967, la Estatua del Oso y el Madroño representa uno de los símbolos más importantes y significativos de la ciudad de Madrid; de hecho, es la figura que exhibe su escudo desde hace unos cuantos siglos. Para la capital española, esta insignia data de muchísimo tiempo atrás. En la misma Edad Media, el oso ya estaba relacionado con la ciudad, cuyos alrededores albergaban una gran cantidad de estos animales. Por su parte, el madroño, una especie de árbol o arbusto característico de la zona mediterránea, se instala en la cultura madrileña a partir de un convenio que se lleva a cabo -después de un extenso litigio- entre la Villa de Madrid y la Iglesia, en el año 1222, para acordar cómo repartir las tierras correspondientes a algunas áreas cercanas a Madrid.

Si bien existe más de una representación en torno a esta imagen, la estatua ubicada en la Puerta del Sol, sitio emblemático de la ciudad, constituye la de mayor envergadura y tradición. Se trata de un trabajo realizado en piedra y bronce, con una altura de cuatro metros y un peso que ronda las 20 toneladas, emplazado sobre un pedestal cúbico de granito. Para su estreno fue dispuesta en el sector este de la Puerta del Sol y en 1986 debió ser trasladada por diversas obras de refacción que se efectuaron en la plaza. Sin embargo, en 2009 fue colocada nuevamente en su lugar original, donde yace en la actualidad.

Punto de encuentro para los locales y gran atractivo para los visitantes, la Estatua del Oso y el Madroño es una de las más fieles y realistas representaciones de las armas heráldicas de Madrid. Antes del citado conflicto protagonizado por la Villa de Madrid y la Iglesia, el escudo de la capital española estaba conformado por un oso pasante. Tras el mencionado pleito, en el que se discutió a raíz de una serie de pastos y arboledas, el Cabildo (que se quedó con los pastos) comenzó a utilizar al oso pasante como insignia. Y el Concejo de Madrid, que obtuvo los árboles, decidió que su emblema de distinción estuviera compuesto por un oso erguido, con sus patas traseras sobre el suelo y las delanteras, apoyadas en el madroño frutado.

Desde ese entonces, allá por el siglo XIII, la esencia del escudo madrileño es establecida por la imagen anteriormente descrita. Y aunque la estatua situada en la Puerta del Sol, concretamente entre la Calle de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo, sea bastante nueva (sobre todo si se tiene en cuenta la antigüedad de su simbolismo y de otros tantos elementos de la cultura de Madrid), actualmente es una de las atracciones ineludibles para los incontables turistas que visitan cada año esta encantadora ciudad y que difícilmente pasen por allí sin tomarse una fotografía para el recuerdo.



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