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29 Jul
2011

Salir por la noche en Buenos Aires

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La noche de Buenos Aires

La noche de Buenos Aires

Buenos Aires es una de esas ciudades en que la noche tiene vida propia. A partir de sus orígenes, con el tango y los juegos de billar como hábitos populares, hasta la actualidad, que ofrece la posibilidad de hallar un plan entretenido para cualquier día de la semana. Si bien se destacan muchísimos atractivos desde lo artístico y cultural, cuando el mítico reloj de la Plaza San Martín -en el tumultuoso barrio de Retiro- marca las seis de la tarde, los porteños (así se llama a las personas nacidas en Buenos Aires, desde los tiempos más remotos y a raíz de la intensa actividad portuaria de la ciudad) cambian el chip.

Al igual que en casi todo el mundo, viernes y sábado son los dos días de mayor movimiento nocturno. El primero de ellos comienza con el clásico after-office. Cuando concluye la jornada laboral, son muy comunes las reuniones en bares y pubs cercanos a la zona del Microcentro, núcleo cardinal de oficinas en la ciudad. En pocas palabras, la idea de esta modalidad consiste en ponerle fin a la extensa semana de trabajo con una cerveza o un trago relajante, y la compañía de una buena picada (quesos, fiambres, aceitunas, panes y otros manjares de turno). Para esto, la Recoleta y sus adyacencias constituyen un cómodo punto de encuentro.

Salir a comer fuera es uno de los pasatiempos favoritos en la vida de los porteñosLa mención de la tradicional picada trae a escena uno de los pasatiempos favoritos en la vida de los porteños, característico en su cultura a lo largo de la historia: “salir a comer afuera”, como dicen los mismos locales. A mitad de siglo pasado, los habitantes de Buenos Aires acostumbraban a probar diferentes restaurantes en cada salida y recomendarlos en su círculo de amigos y familiares. Generalmente, se trataba de establecimientos con una especialidad puntual, algunos enfocados de forma especial a la cocina de un país en particular. Sin duda, esto era consecuencia de la masiva inmigración de las décadas previas.
Con el correr de los años, esta práctica fue mutando y lo que perdura es la esencia de la cuestión: comer. Además de una larga lista de sitios donde disfrutar el ancestral “asado”, Buenos Aires todavía cuenta con legendarias pizzerías que realmente vale la pena conocer. En ese sentido, se destacan “Las Cuartetas”, “La Mezzetta”, “Güerrín”, “Los Inmortales” y “Angelín”, entre otras. Lo cierto es que una buena pizza como cena (la gente sale a cenar muy tarde, nunca antes de las 21) conforma un comienzo ideal para la intensa y dilatada noche porteña.

Tras la “previa”, salen hacia el “boliche” o bar elegido alrededor de las 2 o las 3 de la mañana, El barrio de Palermoes el lugar indicado para empezar a digerir el merecido banquete. Dividido en varias partes, “Las Cañitas” y “Palermo Hollywood” sobresalen como los sectores más glamurosos y -también- caros. Allí, la oferta de bares, pubs y restaurantes es muy amplia durante todos los días, aunque la actividad más importante se desarrolla en los fines de semana. Habitualmente, los porteños se juntan en un bar (o en una casa) para llevar a cabo lo que se denomina “previa” y después parten rumbo a la discoteca (“boliche”) elegida. Distinto a lo que ocurre en otros países, esto último sucede alrededor de las dos o tres de la mañana, mientras que el horario en el que termina la acción suele estar determinado por las primeras luces del nuevo día.
Existe una vasta gama de variantes a la hora de optar por un bar o una disco, si el objetivo es pasar una velada amena y divertida. Lógicamente, todo depende de los intereses y las necesidades de cada viajero. Si se tiene en cuenta la fama y el renombre, algunas de las principales son “INK”, “Kika” y “Tequila”, en Palermo; “Asia de Cuba”, en el costoso y refinado barrio de Puerto Madero; y “Club Museum”, en San Telmo, cuya edificación tiene la curiosidad de haber sido diseñada por Alexandre Gustave Eiffel, el ingeniero francés que construyó la emblemática Torre Eiffel, en París.

A propósito y dejando a un lado la coquetería que domina el ambiente en áreas como Palermo y Puerto Madero, San Telmo brinda una opción más relacionada con el arte y la cultura. Apuntando a un perfil bohemio y apartado de la elegancia señalada anteriormente, este barrio -uno de los más antiguos de Buenos Aires- palpita al ritmo del tango, los cantautores y una hermosísima arquitectura típica de la época colonial. Su epicentro es la Plaza Dorrego, un pintoresco espacio verde que en cada noche vive al compás de los barcitos que lo rodean.

Como en toda gran ciudad, los turistas deben prestar atención al viejo consejo que reza lo siguiente: “Mejor prevenir que curar”. Buenos Aires no es más ni menos segura que otras capitales del mundo. Lo ideal es moverse con naturalidad y responsabilidad, tomando las mismas precauciones que en cualquier lado. Dentro de las zonas nombradas, todo debería estar bajo control, regido por la tranquilidad que se requiere para el distendido y placentero regocijo que Buenos Aires propone a sus visitantes.



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