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05 Oct
2011

La Casa de Gobierno, el Cabildo y la Catedral de Buenos Aires

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La Plaza de Mayo

La Plaza de Mayo

La Plaza de Mayo es para los porteños uno de los puntos neurálgicos de la ciudad, ya que desde aquí nacen algunas de las calles más importantes de la capital de Argentina. Sin embargo, ésta no es la única razón por la que esta plaza es una de las más populares de este país, lugar de concentraciones, celebraciones y, sobre todo, sede de algunos de los edificios más importantes de todo Argentina.

 

Casa de Gobierno

Junto con otros edificios tan destacados como la Casa Rosada donde vive la presidenta de Argentina o la sede central del Banco Nación, la Plaza de Mayo acoge la Casa de Gobierno de Buenos Aires. Se trata de un edificio construido a finales del siglo XIX siguiendo el diseño de los arquitectos Giovanni Cagnoni y Juan Antonio Buschiazzo, quienes dejaron su impronta en una construcción puramente de estilo del academicismo francés.
También conocido como palacio municipal o palacio de la jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, el edificio fue reformado en varias ocasiones durante todo el siglo XX e, incluso, las labores de mantenimiento de 2005 descubrieron partes tapiadas y escondidas en reformas anteriores, como la antigua entrada principal del edificio.

La Casa de Gobierno, que inicialmente ocupó una superficie de poco más de 860 metros cuadrados, aunque ha sido ampliada, fue levantada en una época de problemas económicos para el estado argentino. Esto hizo que el encargo del entonces intendente de la ciudad, Francisco P. Bollini, tuviera que cumplir con unas órdenes de austeridad. Así, por ejemplo, muchos de los mosaicos y cristales que adornan la construcción provienen de la mansión Zuberbühler, una casa muy cercana expropiada para permitir la ampliación de la avenida de Mayo.

También es muy interesante observar los óleos que decoran sus paredes, entre los que destacan dos obras de gran tamaño: “Preparativos de salida”, de Benito Quinquela Martín, y “La Fundación de Buenos Aires”, de José Moreno Carbonero.

 

Cabildo

Junto a la Casa de Gobierno, se encuentra ubicado el Cabildo histórico, cuya construcción se inició el 23 de julio de 1725. Este edificio era la sede de la administración colonial de España y aumentó su influencia a partir de 1776 cuando se designó a Buenos Aires como capital del virreinato del Río de la Plata. El hecho de tratarse de la sede colonial también hizo que fuera uno de los objetivos preferidos de los independentistas argentinos, que incluso lo utilizaron en la revolución de mayo de 1810 para sus propios fines.

Cabildo

Cabildo

Declarado monumento histórico nacional en 1933, este edificio es, en la actualidad, la sede del museo histórico nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo, donde se exhiben diferentes piezas del siglo XVIII y XIX (joyas, utensilios y cuadros, entre otros) y, como original homenaje nacionalista, también se encuentra en su patio interior un aljibe del siglo XIX que se encontraba ubicado en la casa natal de Manuel Belgrano, político y creador de la bandera de Argentina.
El diseño original del Cabildo es obra de los arquitectos jesuitas Giovanni Battista Primoli y Andrés Bianchi, aunque esta edificación ha sufrido numerosas reformas desde 1725. Una de las más importantes fue la inclusión de una torre, cuyas obras terminaron en 1765.

Toda esta serie de remodelaciones realizadas sobre el Cabildo han hecho que su imagen actual sea bien diferente de la del siglo XVIII. Así, por ejemplo, sus once arcos originales han quedado en tan sólo cinco o su torre actual es más baja que la de la época colonial.

 

Catedral

Otro de los edificios más destacados de la Plaza de Mayo es la Catedral metropolitana de Buenos Aires, un edificio de corte neoclásico que tiene sus antecedentes en 1641 en una edificación que se construyó sobre la base de una antigua iglesia parroquial que se encontraban en estado ruinoso. Fue el tercer obispo de la ciudad, Fray Cristóbal de la Mancha, quien decidió dotar a Buenos Aires de una catedral acorde a la creciente importancia de la diócesis de esta ciudad. A pesar de tener varios problemas de financiación, la catedral de tres naves estuvo, por fin, terminada en 1671.
Precisamente, estos problemas económicos hicieron que se eligieran materiales de muy poca calidad que deterioraron rápidamente este edificio. Y es que en menos de una década hubo que abordar una importante reconstrucción que deparó en 1690 con una nueva edificación. No terminaron las obras aquí, ya que en 1725 se inauguró una cuarta catedral debido a una nueva reforma profunda por su estado ruinoso. Sin embargo, la mala suerte siguió persiguiendo a la catedral y varios derrumbes hicieron que tuviera que levantarse otra vez en varias ocasiones.
La catedral actual, que cuenta con cinco naves, se comenzó a construir a mediados del siglo XVIII por orden del obispo Cayetano Marcellano y Agramunt, quien no contaba con la autorización real pero sí con el apoyo económico del cabildo eclesiástico y de los ciudadanos ricos de Buenos Aires. En marzo de 1791 fue inaugurada por el obispo Manuel Azamor y Ramírez, aunque no fue hasta 1804 cuando fuera consagrada.

La Catedral Metropolitana

Interior de la Catedral Metropolitana

Durante el siglo XIX continuaron las obras de ampliación de la catedral con, por ejemplo, la inclusión de su famosa columnata en la parte frontal de la misma formada por 12 piezas de orden corintio y que representan a los 12 apóstoles.

El 21 de mayo de 1942 la catedral fue declarada monumento histórico. 52 años más tarde se realizó la última gran restauración que ha sufrido esta edificación que cuenta con una diversidad de estilos debido a todas las obras de remodelación que ha sufrido en su historia.
Su interior también merece la pena una visita, puesto que se pueden admirar varios elementos muy interesantes, como el mausoleo del general San Martín, el monumento de mármol al arzobispo León Federico Aneiros del escultor Víctor de Pol, las catorce pinturas del Vía Crucis de Francesco Domenighini o el enorme y espectacular altar mayor de estilo churrigueresco.



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