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14 Jun
2010
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¿Por qué acudir a una agencia de viajes?
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En un mundo tangiblemente cambiante, donde los conceptos tradicionales son barridos una y otra vez por los avances tecnológicos y sociales, se encuentra en tierra de nadie el personal de las agencias de viajes que, tras algunos años de preparación y en muchos casos largos años de dedicada experiencia, parecen convertirse ahora en especuladores de servicios, ávidos de atrapar algunos euros de más, con un aparente perjuicio irreversible para el timado comprador.Una y otra vez podemos leer en foros de Internet y escuchar entre gente cercana (o incluso en cualquier parada de autobús…) la injusticia de haber pagado más por un mismo viaje o servicio, sólo por el hecho de haber contratado los servicios a través de una agencia de viajes. Hay tantas formas de recorrer mundo como personas puedan ponerse a pensarlas. Todas ellas son válidas, y todas ideales para un determinado perfil de turista. Así pues, el cliente de una agencia de viajes es aquél que se deja aconsejar de entre una interminable lista de hoteles, y según su perfil, gustos y precio estimado a gastar, consigue el mejor hotel que se adapta a sus necesidades. No comprará un hotel al lado de un campo de golf si lo que busca es únicamente que tenga SPA, ni estará a pie de playa si quiere exclusivamente encontrarse cerca de los bares y discotecas más populares. Porque para cada cliente hay un hotel que es posiblemente justo lo que busca, el agente de viajes por su experiencia en el destino, o porque sabe a qué experto en el destino consultar, encontrará el alojamiento que necesite. De la misma manera un cliente de agencia de viajes sabe que puede consultar un itinerario a medida, con la seguridad de que los tiempos y kilómetros para el viaje son coherentes, sin tener la preocupación de llegar a un hotel antes de una hora puesto que la habitación está garantizada, o visitando aquellos rincones que no debería perderse en su recorrido. Para mayor tranquilidad, y sabiendo que el turista que confía en el saber hacer de un profesional del turismo tiene un viaje preparado según lo que quiere visitar, el cliente dispone de teléfonos de contacto y emergencias durante las 24 h. de su estancia en el extranjero. Todo para que el cliente tenga y sienta el respaldo de los que somos profesionales y velamos porque cada viaje sea una experiencia inolvidable.
Es por eso que comparar tarifas en lugares donde únicamente existe un listado de servicios, sin más opción que su contratación pura y dura, basándose, eso sí, en la posible experiencia de anteriores inquilinos o compradores de los servicios mencionados, con el servicio de asesoramiento de un profesional, que minuciosamente trabaja durante minutos, horas o incluso días, realizando según la petición del cliente los cambios oportunos para encontrar el viaje ideal, con un respaldo de calidad para cualquier posible imprevisto, es en nuestra opinión injusto. En un mundo tangiblemente cambiante, donde los conceptos tradicionales son barridos una y otra vez por los avances tecnológicos y sociales, se encuentra en tierra de nadie el personal de las agencias de viajes que, tras algunos años de preparación y en muchos casos largos años de dedicada experiencia, parecen convertirse ahora en especuladores de servicios, ávidos de atrapar algunos euros de más, con un aparente perjuicio irreversible para el timado comprador. Los viajes hechos a la aventura son apasionantes, necesarios y extraordinarios, y este perfil de cliente podrá beneficiarse también de los servicios de una agencia de viajes, pero sin duda encontrará excesivos los precios facilitados por éstas. Únicamente el cliente que valora el trabajo de mejora constante, de especialización y perfeccionamiento en los procesos de selección y venta de los servicios, el cliente que espera que su viaje no tenga sorpresas salvo las extraordinariamente positivas, quien viaja con la seguridad de estar bajo el amparo de todas las personas que hacen posible su viaje, ya sea la persona que le atiende en la agencia, los receptivos que preparan el alojamiento y buscan la mejor habitación disponible bajo la amistad, en muchos casos personal, de la que hacen uso con los empleados del hotel, los guías que preparan con detalle el perfil del cliente para incidir en aquellos detalles que les parecen más oportunos conforme a sus intereses, o la persona que les espera con una sonrisa sea cual fuera el horario de llegada del cliente, para darles la bienvenida al país y acompañarles a su hotel, ése cliente que lo valora es quien debe confiar – y confía - en la agencia de viajes. Es posible entonces combinar tecnología y minuciosidad, y combinarlo adecuadamente es lo que da más valor a todos aquellos que creemos que viajar es un arte, y hacer posible un viaje con nombres y apellidos es nuestra recompensa y el motor que mantiene vivo nuestro trabajo. Otros artículos similares
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